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El teatro como herramienta de desarrollo personal y profesional

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Artículo redactado para el portal Qué aprendemos hoy

El mes pasado, en el artículo “¿Qué métodos existen a la hora de emprender un camino de desarrollo personal?” presentaba una serie de herramientas y métodos que pueden ser interesantes a la hora de emprender un camino de desarrollo personal, y mencionaba que en sucesivas publicaciones, iría hablando de cada uno de ellos.

En esta ocasión, voy a hablar del teatro.

Cualquier persona interesada en conocerse mejor, y en desarrollarse personal y profesionalmente, debería, en mi opinión, en algún momento de su vida, acudir a clases de teatro. No es necesario buscar la excusa de que “bueno, pero es que yo no quiero ser actor/actriz”, ya que existen diversas escuelas dirigidas a personas que no quieren ser profesionales de la actuación, y también hay diversas empresas que utilizan el teatro como herramienta para el desarrollo de habilidades directivas.

El fundamento es bien sencillo. Todos, quien más y quien menos, actuamos. Todos poseemos diversos personajes propios, que utilizamos, unos con mayor conocimiento que otros, para poder desenvolvernos en nuestra vida diaria.

Aprendemos desde muy pequeños qué es lo que nos conviene mostrar y qué es lo que nos conviene ocultar, y desarrollamos diversas estrategias que construyen muros, fortalezas y barreras para sostener ese mostrar y no mostrar.

Por tanto, dentro de nosotros, quedan ocultos y muchas veces bloqueados, innumerables recursos que podrían ayudarnos a desenvolvernos mejor, tanto en la vida personal como en la profesional. Asimismo, se “súper-desarrollan” por así decirlo, otras capacidades y habilidades que, a veces, por mal utilizadas, nos ponen en determinados compromisos.

36207_10150189524805162_6428745_nEl teatro permite bucear dentro de nosotros, luchar con nuestros bloqueos, y moderar el uso de las capacidades que mostramos; alguna vez las compensamos con las que creemos que no tenemos. De una forma lúdica y divertida, se desarrolla la espontaneidad, recuperando el juego e improvisando. Se trabaja la voz, la postura corporal, la respiración. Se trabajan las emociones. Se analizan los personajes, identificando los objetivos, mostrando los conflictos.

Ya sólo poniéndose en la situación del juego, se desarrolla la creatividad, la imaginación, se incrementan los recursos, la forma en la que reaccionamos ante determinadas circunstancias…

Si queremos ser más serios o más comprometidos con nuestro desarrollo, entonces pediremos hacer personajes que sean contrarios a lo que nosotros mostramos en el día a día; y entonces, lidiaremos con aquellas cuestiones y emociones que no nos permitimos. Por ejemplo, si pensamos en la rabia, y elegimos un personaje furibundo, lucharemos con nosotros mismos, y finalmente la liberaremos, le daremos lugar dentro de nosotros; y dejaremos de señalarla y reprimirla.

Y si ya nos ponemos demasiado serios, entonces pediremos improvisaciones que nos reten, que nos pongan en situaciones comprometidas para nosotros mismos, y nos permitiremos  investigar nuestros recursos para salir airosos de esas situaciones, sabiendo en definitiva, que todo es juego y que, paradójicamente, no nos jugamos nada

Ya sea a través del juego, de las improvisaciones, de los personajes o de todo ello en conjunto, los juicios, los prejuicios, las limitaciones y las sobredemandas sobre nosotros mismos; y también sobre los demás, quedan expuestos y a la luz, pudiendo desde ahí, construir, crecer y evolucionar, y sobre todo, darle un lugar mejor a todas las partes de nosotros mismos.

¿Qué métodos existen para emprender un camino de desarrollo personal?

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Artículo publicado en el portal Qué Aprendemos Hoy

En un artículo anterior, hablábamos de qué es el camino del desarrollo personal y de la importancia de definir nuestros propios objetivos al respecto.

En éste, vamos a tratar de dibujar un mapa de herramientas que pueden ayudarnos a recorrer ese camino, y conseguir esos objetivos, una vez que hemos decidido que puede ser bueno para nosotros tomarlo y recorrerlo.

Para trabajar en el desarrollo de uno mismo, es posible, y desde mi punto de vista, necesario, trabajar en cinco niveles: cuerpo, mente, emoción, acción e inconsciente. Todos están relacionados entre sí, y, aunque es posible que trabajando uno, se beneficien los demás, no es una condición suficiente, pero sí necesaria.

Desde mi experiencia, los dos elementos más potentes para trabajar, son el cuerpo y el inconsciente. El cuerpo contiene la memoria emocional, física y mental de toda nuestra vida. El inconsciente lo contiene todo, incluida la memoria colectiva.

¿Cómo trabajamos cada nivel?

Existen numerosas herramientas y métodos, por lo que deberíamos ir viendo cuáles son los más adecuados para nosotros, ya que no existe un método mejor que otro, existe el proceso o procesos que mejor nos sirva, en función de nuestros objetivos y de nuestro grado de compromiso en la tarea.

Herramientas para el desarrollo personalexiste una técnica fundamental que es importante e imprescindible a la hora de practicar cualquier método, o utilizar cualquier herramienta, es el trabajo de convertirnos en observadores, en testigos de nosotros mismos.

Tratando de observar nuestros pensamientos, nuestras reacciones, nuestras emociones, sin juicio, sea lo que sea lo que esté pasando. Y conseguido eso, entregarse a cualquiera de los métodos y herramientas que hayamos elegido.

De entre todas las herramientas y métodos disponibles, yo destacaría, como interesantes y convenientes, las siguientes: el coaching, el movimiento, el teatro, el arte, la música, las terapias corporales, el trabajo con los sueños y el trabajo con constelaciones.

Para una persona que empieza ahora en este camino de desarrollo personal, lo más recomendable es empezar a través del coaching, que permite la creación de un espacio de reflexión, y si el coach es bueno… la generación de esa posición de observador o de testigo.

También en función de cómo sea el coach, es posible que vaya introduciendo ejercicios de teatro y de movimiento, quizás también con algún tipo de ejercicios, utilizando el arte y la música.

Sólo después de llevar un tiempo razonable como testigos de nosotros mismos, daríamos el paso al trabajo con las terapias corporales y sobre todo, con el inconsciente; a través del trabajo con sueños y constelaciones, entre otras herramientas. La razón es muy sencilla, es que es profundo; con una gran carga emocional, y muchas veces, difícil de sostener y de asimilar.

De todas formas, insisto, cada uno debe encontrar su propio itinerario…

En siguientes artículos iremos explicando cada uno de los métodos, así como sus posibles beneficios y sus ventajas.

¿Cómo vivimos?

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Como empresa comprometida con el conseguir unas empresas más humanas, utilizamos el teatro como herramienta de entrenamiento y de descubrimiento. De entrenamiento de nosotros mismos, y de descubrimiento del profundo significado del NOSOTROS en una empresa.

Hoy es el día mundial del teatro, y John Malkovich ha sido el elegido por parte de la organización para elaborar el mensaje de este año. Un mensaje que invita a una reflexión profunda y apasionada, y que, aunque dirigida en principio a la comunidad teatral, nosotros creemos aplicable a todas y cada una de las personas que creen en la posibilidad y en el privilegio de trabajar para conseguir una vida personal y profesional plena. El mensaje dice así:

Que vuestro trabajo sea convincente y original. Que sea profundo, conmovedor, reflexivo y único. Que nos ayude a reflejar la cuestión de lo que significa ser humano y que dicho reflejo sea guiado por el corazón, la sinceridad, el candor y la gracia. 

Que superéis la adversidad, la censura, la pobreza y el nihilismo, algo a lo que, ciertamente, muchos de vosotros estaréis obligados a afrontar. 

Que seáis bendecidos con el talento y el rigor necesarios para enseñarnos cómo late el corazón humano en toda su complejidad, así como con la humildad y curiosidad necesarias para hacer de ello la obra de vuestra vida. Y que sea lo mejor de vosotros – ya que será lo mejor de vosotros, y aun así, se dará sólo en los momentos más singulares y breves – lo que consiga enmarcar esa que es la pregunta más básica de todas: “¿Cómo vivimos?”.

Que así sea…

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