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Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

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Artículo redactado para el blog de la red de expertos Avalon: http://www.avalonred.com/ningun-mar-en-calma-hizo-experto-a-un-marinero/

Todo emprendedor/a, en algún momento de su andadura, ha necesitado enfrentarse al hecho de tener que “construir” un plan de negocios. Bien para poder conseguir financiación, bien para poder analizar su idea, y ver si esa idea puede ser viable económica y financieramente, y de qué forma.

Nos cogemos un manual, nos cogemos recomendaciones varias, y nos ponemos manos a la obra.

Ningún mar en calma hizo experto a un marineroEl plan debe contener un estudio de mercado, debe contener también una estrategia de marketing…

Lo que no nos suelen decir, es, que para hacer un buen plan, lo primero que tenemos que hacer es identificar nuestros prejuicios, que son muchos y variados, sobre toda nuestra idea, sobre el posible mercado al que vamos a ofrecer valor, sobre el propio valor que vamos a ofrecer, y sobre todas las cuestiones imaginables relacionadas con nuestra idea, incluyéndonos a nosotros mismos.

Cada prejuicio que no identifiquemos  es un riesgo en el plan de negocios, y por tanto, una, pequeña o gran, depende en cada caso, bomba de profundidad en la cuenta de resultados, en el flujo de caja, y por tanto, en la viabilidad económica y financiera.

Algunos dirán, vamos hombre, yo no tengo prejuicios. Eso en sí, ya es un prejuicio. Todos tenemos prejuicios. Tenemos prejuicios porque somos humanos. Funcionamos así. Es inherente a nuestra naturaleza humana.

Todos entendemos la realidad desde un punto de vista determinado. Y ese punto de vista determina nuestros prejuicios, y determina nuestra estrategia para manejarnos en la realidad cotidiana. Aunque creamos que no tenemos prejuicios, los tenemos.

Así que, sentémonos a tirar del hilo y  a ver qué suposiciones implícitas no cuestionables estoy tomando al analizar mi idea, y todo lo que hay alrededor. Sin olvidarme de mí mism@.

Tal y como yo me perciba, tal y como yo me sienta en relación conmigo mism@, así enfocaré el plan, y el análisis. La mayoría de las veces, el mayor obstáculo con el que cuenta un emprendedor/a es él/ella mism@.

Identificados los prejuicios, es necesario y obligado, cuestionarlos. Aunque parezcan verdades obvias e indiscutibles.

En esta vida no hay verdades absolutas, hay puntos de vista, hay hechos concretos. Pero no verdades absolutas. Por tanto, toda idea es, y debe ser, cuestionada.

Y después de cuestionada, es necesario cuantificarla, necesario definir estrategias. El objetivo no es otro que hacer más robusta mi idea, hacerla más viable, a fuerza de estrellarme con ella, y a fuerza de estrellarme conmigo mism@.

Cuantificar el impacto de mis prejuicios. Cuantificar el beneficio o la pérdida de suponer una cosa o la contraria. O un intermedio entre ambas. Cuantificar el hecho de ser como soy.

¿Qué pasa si todo lo que he supuesto no cuestionable luego es de otra manera? ¿Qué le pasa a mi idea? ¿Qué me pasa a mí mism@? ¿Qué les pasa a los demás en relación con mi idea? ¿Qué les pasa a los demás en relación conmigo?

Y después, por último, quedarse con una de las opciones. Quizá la peor. Nunca se sabe, nada es cierto, salvo un sola cosa. Del plan de negocios, lo único que es importante, es el equipo que lo hace realidad.

Y en eso, como en todo, los mejores equipos son aquellos que entregan su fe, su pasión, su compromiso y su talento, aunque la empresa sea difícil…y precisamente, porque la empresa es difícil…

10 puntos claves a tener en cuenta para hacer un buen plan de negocios

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Son muchos años ya los que nuestro equipo lleva trabajando y formando en la elaboración de planes de negocio. También han pasado por nuestras manos miles y miles de planes de los que luego hemos visto su realidad. Una realidad que raramente coincide con lo previsto, siendo esto último especialmente relevante en el sector de las concesiones y asociaciones público-privadas.

Muchas veces, de partida, lo que sucede es que no se comprende bien el negocio. Cuál es su fuente de ventaja competitiva, cuáles son sus servidumbres y cuáles son sus grupos de interés. Esto que parece obvio, no lo es. Si no podemos describir con tres o cinco palabras en qué consiste el negocio, no sabemos del negocio y por tanto, lo que hagamos, nada tendrá que ver lo que estimemos con la realidad.

Pasado ese primer punto, clave, podemos ponernos manos a la obra para elaborar unas previsiones que puedan llegar a coincidir con la realidad. Para ello, deben contemplarse los diez puntos clave que enumeramos a continuación:

1.- Es básico entender para qué se quiere el plan de negocio y para qué sirve.

2.- Es básico identificar todos y cada uno de los posibles prejuicios y juicios sobre el mercado, los competidores, los grupos de interés, la sociedad en general, y sobre todo, el propio proyecto. Cada prejuicio y cada juicio existente, es una fuente de desviaciones y por tanto, de riesgo, en el plan de negocio.

3.- Sé claro, concreto y breve. De nada sirve detallar hasta el infinito los gastos y los ingresos. Perderse en el detalle equivale a ganar desviaciones y riesgos.

4.- Aplica coeficientes de seguridad a todo resultado.

5.- Si existe historia de la compañía, sé coherente con esa historia. Si no existe historia, sé coherente con el mercado. Si no existe mercado, sé pesimista en las estimaciones.

6.- Haz un número “gordo” y un número “fino”. Si no cuadran, revisa el “fino”. El “gordo” es aquél que se hace en una servilleta. El “fino” es aquél en el que se estima un flujo de caja.

7.- Entiende lo que es un flujo de caja. El beneficio es una hipótesis. El flujo de caja es la única realidad de la empresa.

8.- Si haces un balance de situación, evalúa su contenido. El papel aguanta los fondos propios negativos. La realidad no.

9.- Compara los resultados con la media del sector. Si no cuadran, algo está mal. Hay muy pocos genios y sólo existen en la realidad, no en el papel.

10.- Cuando hayas hecho el número “fino” olvídalo durante dos días. Después vuelve a revisarlo todo y critica cada hipótesis como si fueras tu mayor enemigo.

Y nunca, nunca, se puede olvidar que el éxito de un proyecto no está en el plan de negocio, está en la habilidad que tienen las personas que gestionan el proyecto en el día a día. Sin equipo válido que gestione la realidad en el día a día, no hay nada. El mayor valor del plan de negocio está en el equipo que lo va a hacer realidad.

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