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Hacia un futuro no tan utópico…

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El gobierno tuvo su origen en el propósito de encontrar una forma de asociación que defienda y proteja la persona y la propiedad de cada cual con la fuerza común de todos. Jean Jacques Rousseau

Este artículo pretende ser únicamente una reflexión en alto sobre una serie de tendencias que, a la larga, tendrán cada vez más presencia en nuestras vidas y se convertirán, casi con toda seguridad, en algo cotidiano, favorecidas por las tecnologías y por un progresivo cambio de cultura y de forma de hacer las cosas.

Estas tendencias son, nada más y nada menos, que aquellas que se soportan en la idea de la colaboración y de la colectividad, derivadas del fenómeno “crowd” y que tienen su exponente más importante a día de hoy, en el crowdfunding.

crowd-in-the-rainSi reflexionamos sobre este fenómeno, y si nos fijamos en algunos de los últimos proyectos financiados de esta manera, e incluso algunas noticias sobre cómo se están “construyendo” algunas ciudades, se puede aventurar un futuro, que, quizá no es nada utópico, y sí una gran oportunidad de cambio.

Actualmente se financian por crowdfunding estudios de viabilidad de rehabilitación de espacios urbanos abandonados, por ejemplo, el proyecto LowLine en Nueva York: http://www.kickstarter.com/projects/855802805/lowline-an-underground-park-on-nycs-lower-east-sid

Los espacios urbanos empiezan a ser “intervenidos” por los propios vecinos, a través de páginas webs dedicadas exclusivamente a ello. Dos ejemplos concretos son: Bogotá (Colombia), a través de la página web “Mi ciudad ideal” (http://www.miciudadideal.com/en) y Porto Alegre (Brasil), a través de la web “Vamos cuidar da ciudade” (http://portoalegre.cc/). A este fenómeno, se le llama crowdsourced placemaking.

Si se investiga un poco más, se pueden encontrar cada vez más voces que inciden en un cambio de cultura fundamental, y que conlleva necesariamente, por innecesarios, la desaparición de los intermediarios.

Haciendo una reflexión sobre esto, y si fuera posible, con la regulación adecuada, se podría:

  • Planificar infraestructuras, a través de la decisión de la colectividad.
  •  Financiar esas mismas infraestructuras, a través de la colectividad  y de instrumentos complementarios.
  •  Prestación de servicios, a través de la decisión de la colectividad.
  •  Financiación de esos servicios, a través de la colectividad y de instrumentos complementarios.

Si esto fuera posible, y hay tecnología y conocimientos para ello, tenemos que preguntarnos, obligadamente, sobre los impuestos, y su reducción y/o desaparición; sobre los políticos y su cambio de rol; sobre la cultura y la forma de hacer y de decidir, recuperando quizá una forma de hacer antigua, equitativa y razonable: la decisión de la comunidad.

En este futuro, quizá, no tan utópico, cada individuo cultiva y ejerce su propia voz, y asume también, la voluntad de la mayoría. Puede influir, puede convencer, y puede participar. Su ventaja y su fuerza residen en su habilidad a la hora de comunicar, de persuadir, de escuchar. Sobre todo, de pensar.

Necesariamente lleva al ejercicio y al cultivo de la responsabilidad, y se disuelve, en este sentido, el poder de una minoría, la planificación y la decisión en favor de unos pocos intereses, el acumular más deuda, y la ejecución de proyectos innecesarios o no deseados.

Evidentemente, este futuro utópico sería posible, si existiera una mínima regulación. La cuestión es, ¿cuál es y debería ser esa mínima regulación? ¿Quién, dónde y cómo debe hacerla?

¿Qué se necesita para que cada uno de nosotros podamos cultivar y ejercer nuestra propia voz?

¿Cuánto tiempo tardaremos en hacerlo realidad?

¿Es en realidad una utopía?

Reflexionando sobre la financiación. Adquisición de un punto de vista propio

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Ayer estuvimos en unas de las jornadas que organiza Emprende Caminos de forma regular, para conocer proyectos de los asociados y reflexionar sobre temas de interés para el colectivo.

Se presentaron tres proyectos muy interesantes: Traducciones Viana, Linkafirm y Creciclando, todos impulsados por ingenieros de caminos.

Se presentó también Madrid Emprende, como emprendedores dentro de la administración, un enfoque que nos gustó mucho, y presentaron también el convenio de colaboración que se va a firmar entre Madrid Emprende y Emprende Caminos.

Dentro de este contexto, nosotros hicimos una breve reflexión sobre las fuentes de financiación existentes para un proyecto emprendedor y qué cuestiones tenemos que tener claras a la hora de ir a pedir la misma.

Compartimos aquí los puntos que consideramos más relevantes:

reflexionando1.- Antes de ir a pedir financiación, necesitamos hacer una profunda reflexión que tiene que dar respuesta a tres preguntas: a) qué cantidad necesito; b) para qué lo necesito; c) qué estoy dispuesto a dar a cambio y qué no estoy dispuesto a dar a cambio.

2.- La financiación que se consigue puede ser para capital o para deuda. Tanto uno como otra tienen ventajas e inconvenientes, derivados fundamentalmente de que necesitan obtener un retorno en un plazo determinado. Además, implican una pérdida en la capacidad de gestión y en la capacidad de decisión. Esa pérdida es mayor o menor, en función de la fuente de financiación a la que se acuda.

3.- Tenemos que tener muy claro si queremos ceder capacidad de gestión y hasta dónde, y si queremos ceder capacidad de decisión y hasta dónde, porque en función de la pérdida que experimentemos, puede que nuestro proyecto termine siendo algo completamente diferente de lo que queríamos que fuera.

4.- Cuando hayamos respondido a esas tres preguntas iniciales, debemos hacer una reflexión profunda sobre toda la cadena de valor del proyecto, identificando todas aquellas actividades que pueden generar caja por sí mismas. La financiación no es otra cosa que caja, así que todo aquello que en nuestro proyecto genere caja, es otra fuente de financiación, que no requiere nada a cambio, más que los gastos que conlleva llevarla a cabo. Es decir, está libre de todos los condicionantes mencionados.

5.- Esa reflexión sobre la cadena de valor puede y debe implicar también el cómo hacer el proyecto, si hacerlo de golpe, o por pasos sucesivos. Si se puede hacer por pasos sucesivos, y esos pasos sucesivos generan caja, es mucho mejor hacerlo por pasos sucesivos, ya que construyen respaldo, balance e historia para nuestro proyecto. No es lo mismo pedir financiación para un restaurante partiendo de cero que llevando a espaldas dos años de experiencia en catering, que además nos han servido para perfeccionar la carta, por ejemplo.

6.- De todas las fuentes de financiación existentes, a nosotros nos gustan especialmente tres: crowdfunding, crowdlending y bootstrapping.

7.- El bootstrapping no es otra cosa que lo que hemos indicado en el punto 4 y 5, generar caja por uno mismo, de la forma que sea posible, y que tenga relación con el proyecto.

8.- El crowdfunding y el crowdlending son fuentes de financiación que a medio y largo plazo, desde nuestro punto de vista, cambiarán la dinámica del mercado financiero y el poder de negociación. La base es muy sencilla: si necesitas 200.000 euros, puedes acudir a un sólo inversor que te los conceda, o a 200.000 personas que cada una de ellas te da 1 euro.

9.- En el caso del crowdfunding el retorno monetario a dar a cambio puede no ser necesario, es posible retornar en especie, o simbólicamente, poniendo el nombre en la página web, en el producto, otorgando una invitación, obteniendo el propio producto, etc.

10.- En el caso del crowdlending sí existe retorno y plazo de devolución, ya que son préstamos otorgados por pequeños inversores. A través de plataformas de internet se ponen en contacto proyectos que necesitan dinero con inversores que pueden prestar ciertas cantidades y a un tipo de interés. Cada inversor lanza su oferta de préstamo, en cantidad y tipo de interés y plazo de devolución, y el proyecto selecciona o no. Los tipos de interés seleccionados están alrededor del 4%-6%

11.- Crowdfunding y crowdlending se utilizan para financiar todo tipo de proyectos. Son más conocidos los proyectos relacionados con la cultura, los videojuegos, etc. pero existen muy buenos ejemplos de financiación de proyectos de ingeniería y tecnología:

  • Mosaic es una plataforma que se dedica a financiar únicamente proyectos de energía fotovoltaica
  • En Nueva York se han financiado estudios de viabilidad para rehabilitar estaciones subterráneas de tranvías: http://www.youtube.com/watch?v=tyNTfAu1Oto
  • En España se están financiando empresas de gestión de obra civil, explotación de patentes de tecnología de construcción, domótica, edificios sostenibles, etc.

12.- Por último, todas las reflexiones que hagamos, deben ir orientadas también a ponernos en valor, nosotros como emprendedores, y al proyecto, como generador de valor para el mercado. Es fundamental esta posición, para poder negociar. No se puede ir a conseguir financiación desde la necesidad, sino desde la oportunidad que supone un proyecto como el nuestro. Otorgar financiación es un negocio para el que la otorga, es una oportunidad.

Se puede descargar la presentación que utilizamos aquí: Reflexionando sobre la financiación

Diez cuestiones para reflexionar a la hora de emprender…

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Artículo redactado para el monográfico de Educaweb de Mujeres Emprendedoras:

Llevo emprendiendo casi toda mi vida, y si tuviera que definir mi perfil de alguna manera, diría que es ése: emprender y asumir riesgos, buscando más la superación del reto y del riesgo, que la obtención de una situación cómoda.

Haciendo una reflexión hacia atrás, y viendo las experiencias vividas desde la distancia, identifico diez cuestiones básicas que quizá puedan servir a alguien que quiere ser emprendedor/a, o que lo es, y que serían las siguientes:

1.- En la mayoría de las ocasiones, es fundamental entender, que el mayor riesgo para tu proyecto, eres tú mismo.

2.- Pregúntate si estás dispuesto a arriesgarlo todo por tu idea, porque la fuerza que emana de ese compromiso es vital para que el proyecto salga adelante.

3.- No te conformes con tu punto de vista sobre el proyecto. Pregunta, pregunta y pregunta, para obtener la mayor cantidad de puntos de vista posibles sobre el mismo. Lo harás mucho más fuerte, y tendrás una buena idea de cómo lo puede recibir el mercado.

4.- Reflexiona mucho, y largamente, sobre si tienes necesidad o no, de tener socios. Esto pasa por identificar el para qué necesitas el socio, o la socia, e identificar si aquello para lo que lo necesitas, lo tienes disponible de otra forma en el mercado. Los socios son otro de los mayores riesgos de un proyecto, sobre todo a corto y medio plazo.

5.- Identifica aquello que no se puede copiar de tu idea. Hoy en día, casi todo es copiable, salvo determinadas cuestiones, que, en general, van asociados a nosotros mismos, y a nuestra forma de entender, comprender, acceder, gestionar y razonar.

6.- No te preocupes por la copia. Aprende a ver cómo aprovechar la copia de tu idea y de tu proyecto para generar ventaja competitiva.

7.- Reflexiona mucho, y también largamente, sobre qué necesidades de verdad tienes en relación con la financiación. ¿Qué quieres financiar exactamente, y para qué?

8.- En el tema de la financiación, identifica las distintas opciones disponibles, y qué te exigen a cambio en cuanto a retorno, plazo, cesión en la capacidad de gestión, y cesión en la capacidad de decisión. Estas dos últimas cuestiones son casi más importantes que las dos primeras, ya que pueden hacer que entre tu proyecto, y la realidad que se cree, haya una distancia infinita.

9.- No te conformes con las opciones disponibles en cuanto a financiación. Reflexiona largamente sobre toda la cadena de valor de tu proyecto, sobre actividades conexas y complementarias que puedan generar caja, identifica grupos de interés que pueden ser favorables para introducir el proyecto a bajo precio, y sobre todo, diseña a partir de todo lo reflexionado tu propio mecanismo de financiación “ad hoc”, ahora hay herramientas y posibilidades para ello.

10.- Una de las mayores dificultades a las que hay que enfrentarse es a la soledad. Las decisiones las tomas tú, en soledad, aunque tengas socios, y aunque tengas colaboradores. Busca mentores, personas que te puedan ayudar a reflexionar sobre tu proyecto, que te muestren caminos y alternativas, que te escuchen. Existen muchas personas con experiencia que pueden ayudarte, y son una de las mejores opciones para lidiar con la soledad.

De todos los puntos mencionados, quisiera hacer un especial hincapié en el primero. Muchas veces nos pasa desapercibido, pero nosotros somos, casi siempre, los mayores riesgos para nuestro propio proyecto.

Nuestro carácter, nuestra formación, nuestras habilidades y nuestra autoimagen, autoestima y seguridad, son fundamentales. Si para un directivo la gestión del ego es obligatoria, para el emprendedor se vuelve absolutamente necesaria. La pregunta fundamental es: ¿quiero que salga adelante el proyecto, aunque sea sin mí? ¿O es el proyecto un vehículo para mi ego?

Que respondamos que sí a la primera pregunta, lo único que indica es que, de verdad, creemos en el proyecto, lo dejaríamos todo por él, y eso indica que estamos en el buen camino, ya que sabremos identificar si nosotros somos un obstáculo para el desarrollo del mismo, o no.

En este punto es fundamental entender que hay una distancia infinita entre nosotros, y nuestro proyecto. Nuestro proyecto tomará personalidad propia, a través de la personalidad jurídica, y desde ese momento, todos nuestros esfuerzos deben estar destinados a respetar, cuidar, poner en valor, y hacer crecer, esa personalidad jurídica. Ese es el compromiso y la responsabilidad que adquiere el emprendedor, y eso es, precisamente, lo que hace que el emprendedor sea, con algunas excepciones, el factor de mayor riesgo para el proyecto.

No somos buenos en todo, ni somos especialistas en todo. Tenemos que tenerlo claro, y tenemos que identificar si lo que estamos haciendo nosotros, hace bien, o no, a esa personalidad jurídica, y caso de no hacerle bien, ser lo suficientemente honestos y buscar otra persona u otra entidad, que sí pueda hacerlo bien. De no hacerlo, el proyecto no saldrá, o saldrá con un mínimo en relación con lo que podría llegar a ser.

¿Estamos todos dispuestos a eso? Ésa es, para mí, la verdadera clave de todo. Si estamos dispuestos, casi todo lo demás, lo podemos conseguir…

 

Reflexionando sobre la búsqueda de financiación de un emprendedor

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Artículo escrito para la red de expertos Avalon

Uno de los principales caballos de batalla, sino el principal, para un emprendedor, es la obtención de financiación.

Y digo de financiación, y no de financiación de su proyecto, porque ahí ya entramos en materia de once varas. Cuando hablamos de financiación, ¿de qué estamos hablando? ¿y para qué?

Son dos preguntas importantes, porque parece que el “monstruo” de la falta de financiación va a ser uno de nuestros mayores obstáculos, y quizá, ni es tal monstruo, y ni siquiera es un obstáculo.

Contestadas, en una primera vuelta, habría que seguir preguntando, ¿para lo que lo necesito, qué fuentes disponibles de dinero hay? ¿A qué me obligan esas fuentes, qué gano y qué pierdo?

Responder esas dos preguntas siguientes no es baladí. Requiere un esfuerzo grande de reflexión y de análisis, que requiere de nosotros el tener claro una serie de cuestiones fundamentales:

a)      Qué retorno me piden a cambio

b)      En qué plazo

c)       Qué supone para mí en cuanto cesión en la capacidad de gestión

d)      Qué supone para mí en cuanto cesión en la capacidad de decisión

La mayoría de las veces nos fijamos en las dos primeras, y obviamos, a veces porque ni siquiera le damos importancia, las dos segundas, que son fundamentales, y mucho más importantes que las dos primeras.

Imagen1Cada opción actualmente disponible en el mercado, tiene valores diferentes para cada una de las cuatro, y sopesarlas detenidamente, para ver cuál es, al final, el beneficio y el coste de cada opción, tanto para el proyecto, como para nosotros, es un ejercicio obligatorio.

La experiencia indica que, la mayoría de las veces, no hay una opción perfecta, todas tienen inconvenientes, y aquí entonces, propondría lo siguiente: ¿por qué conformarse con las opciones disponibles? ¿por qué no diseñar una para nosotros, “ad hoc”, que pueda ser razonable en términos de beneficio/coste?

Para poder hacer eso, tenemos que pasar a reflexionar sobre el proyecto, punto por punto de la cadena de valor, pensarlo del derecho y del revés, pedir opiniones, verlo desde fuera, desde otras perspectivas, para identificar dónde se puede generar rendimiento de forma fácil y dónde no, qué puntos pueden ser autofinanciados y qué puntos no; qué grupos de interés pueden estar a nuestro favor, y cuáles pueden convertirse en fuentes de financiación; qué actividades conexas y complementarias se pueden desarrollar fácilmente y convertirse también en generadoras de caja, y así sucesivamente.

Hecho este análisis, debiéramos volver al principio, y preguntarnos de nuevo, ¿qué quiero financiar? ¿para qué? ¿qué fuentes disponibles hay? ¿qué me implica el asumir esas fuentes? Y así sucesivamente, hasta llegar a tener meridianamente claro cuáles son los límites de generación de caja de nuestro proyecto, nuestras verdaderas necesidades, los compromisos que somos capaces de aceptar en base a eso, y nuestros límites en cuanto cesión de gestión y de decisión.

Existe dinero disponible para invertir, y existen los buenos proyectos en los que invertir. Y existen ya, casi infinitas formas de poder llevar a cabo esas inversiones. Lo que se necesita, para que de verdad se lleven a cabo, es recorrer la distancia existente entre un punto y otro, y muchas veces, esa distancia se diluye, diseñando un mecanismo “ad hoc”. Quizá antes, era más difícil, pero ahora, cada vez está en nuestra mano, poder acceder a inversores en cualquier parte del mundo, si hemos hecho, y bien, nuestros deberes. Inversores, además, que no piden un retorno demasiado elevado, y no piden que cedamos gestión, ni que cedamos decisión. No dejemos que nos asuste el “monstruo” de la financiación. Es sólo un mito, ¿o no?

Los muros existen por alguna razón; no están para dejarnos afuera, sino para darnos la oportunidad de mostrar hasta qué punto deseamos algo. Están para detener a los que no lo desean lo suficiente. R. Pausch

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