Entradas etiquetadas con estrategia

Nombrar la realidad

3

Cada vez está más de moda el no querer ver la realidad tal como es. Es algo sutil, pero la cuestión es que ahí está.

No creemos que en otras épocas haya estado de moda ver la realidad tal como es. Es algo que siempre cuesta, sobre todo si la realidad es difícil. Sin embargo, nunca hubo propuestas tal y como hay ahora. Casi estandarizadas. Caracterizadas, y etiquetadas, bajo el término de desarrollo personal.

Hoy en día, asistimos a un fenómeno creciente, en el que está de moda ser relativos. Y ese ser relativos se impulsa a través de animarnos a todos a considerar las palabras que nos decimos, y con las que caracterizamos la realidad, como etiquetas.

No hay límites, hay que perseguir los sueños, no hay barreras, no hay errores, no hay fracasos, no hay éxitos, no hay…todo lo que no quieras que haya. Y hay, todo lo que quieras que haya. Todo depende de cómo lo nombres, y de cómo te lo presentes a tí mismo.

Y esto, en nuestra opinión, es muy peligroso.

Fuente de la imagen: http://www.pinterest.com/pin/86835099040054470/

Fuente de la imagen: http://www.pinterest.com/pin/86835099040054470/

Estando de acuerdo en el hecho de que es necesario tener una actitud positiva ante la vida, y ante las circunstancias, nosotros creemos que es necesario nombrar.

Nombrar la realidad tal y como es, ya que es lo que nos permite forjar un carácter y una voluntad fuertes. Es lo que nos permite avanzar.

Si alguien que ha fracasado, no reconoce que ha fracasado, pierde una oportunidad única de aprender a sostener el fracaso, de lidiar con la frustración. De aprender para poder seguir adelante, con cimientos, con mimbres fuertes, con la voluntad fortalecida.

Si alguien que ha tenido éxito, no reconoce que tiene éxito, pierde también una oportunidad única de aprender a sostener ese éxito, de lidiar con la euforia. De aprender para poder seguir adelante, con cimientos, con mimbres fuertes, con el ego bajo control.

Tratar de relativizar el éxito o el fracaso, pueden llevar a querer disfrazar la realidad, que sea de otra manera, más bonita, o más manejable, haciendo que el individuo deje parte de su esencia por el camino.

Nombrar la realidad es importante. Nombrarla bien. De la forma más precisa posible. Permite el nacimiento de la seguridad, de la confianza básica. Permite el crecimiento desde la aceptación de la realidad, tal cual es.

Relativizar la realidad, trivializa la misma, y trivializa a la persona. Hace de la realidad una caricatura, y hace de la persona una caricatura. La realidad tiene límites. Circunstancias. Dificultades. Posibilidades. Si trivializamos con ella, trivializamos con nuestra propia vida, y con nuestras capacidades.

Nosotros preferimos nombrar el fracaso, si hemos fracasado. Preferimos dibujar bien los límites, las barreras y la dificultades, para poder ver la forma de sortearlos, atravesarlos, conquistarlos.

Si trivializamos, perdemos los contornos, y perdemos la posibilidad de dibujar estrategias precisas. Es verdad, que así, si hay dificultades, parecen menos dificultades, pero, ¿alguien se imagina a un ingeniero que tenga que proyectar una carretera, prefiriendo no ver los ríos y las montañas?

La propuesta que venimos escuchando desde hace ya un tiempo, y que cada vez es más fuerte, consiste nada más y nada menos que en eso. Deje usted de contemplar con precisión los mapas, la geografía. El río no necesariamente es un río, sino un riachuelo. La montaña no necesariamente es una montaña, sino un montículo. O, directamente, no hay río. No hay montaña.

Pero señores, sí hay ríos. Sí hay montañas. Y tenemos capacidad, todos, de sobra, para poder sortear los ríos, o navegarlos, o cruzarlos a nado, o a pie. Y tenemos capacidad, todos, de sobra, para poder subir montañas. O tender funiculares. O trazar carreteras.

Nombrar la realidad nos da la posibilidad de descubrir nuestra capacidad. No sucumbamos a relativizarla. No nos neguemos a ser capaces de sostener el fracaso, con mayúsculas. Si hay fracaso, hay fracaso. No nos neguemos a ser capaces de sostener el éxito, con mayúsculas. Si hay éxito, hay éxito.

Nuestra capacidad, y nuestros verdaderos límites nos esperan. Nombrémoslos. Aceptémoslos. No nos conformemos. No relativicemos.  ¿No?

Irresponsabilidad corporativa

0

Se habla mucho de responsabilidad social corporativa, de responsabilidad social empresarial, y de todos sus sucedáneos y variantes.

La semana pasada, en un curso, oímos a uno de los profesores, afirmar que no sobrevivirá ninguna empresa que no sea responsable con la sociedad y con el medio ambiente en el que desarrolla su actividad, y que las empresas cada vez son más conscientes de que deben hacer un esfuerzo grande en la gestión en estos aspectos.

A nosotros, no nos gustan estas grandes frases y estos esfuerzos, y preferimos enfocarnos en todo lo que hay de irresponsabilidad corporativa en el ejercicio de la gestión. Nos preguntaréis que qué es eso de irresponsabilidad corporativa…

e7e64039c7e850bde3d500638b4f33ff

Fuente de la imagen: http://bit.ly/1sLjsfr

Irresponsabilidad corporativa para nosotros es:

1.- No entender que una empresa es una sociedad de personas, y que como tal, un aspecto de la gestión debe ser el poder facilitar la creación de un espacio generador de confianza y de seguridad.

2. No entender que antes que dedicar un % de la caja a labores sociales, sería mejor atender a que las personas que conforman la sociedad empresarial, puedan llegar a fin de mes.

3.- No entender que un aspecto básico de la gestión es conseguir el mejor equipo posible, con la mayor experiencia posible. Dejar fuera de la selección a personas de un determinado rango de edad, y condición, mientras se da dinero para favorecer la inclusión de colectivos desfavorecidos, es incongruente.

4.- No hacer por intentar disminuir las diferencias salariales brutales, en algunos casos, entre distintos colectivos funcionales.

5.- No comunicar una y otra vez los objetivos a conseguir y la estrategia empresarial.

6.- No compartir información entre departamentos, direcciones y unidades de negocio.

7.- Aceptar un cargo y una función, y no ponerse a ello desde el minuto cero. Estar a medias, o no estar.

8.- No formarse ni entrenarse de forma continua, y no formar ni entrenar de forma continua.

9.- No escuchar y no preguntar.

10.- Tener un discurso corporativo incongruente con la realidad de las decisiones empresariales.

La mayoría de las empresas, si no casi todas, pecamos en estos puntos, y en unos cuantos más. La responsabilidad corporativa comienza cuando decides ver, ser consciente, de todos aquellos puntos en los que incurres, y comienzas a ver qué posibilidades hay para ir eliminándolos, uno tras otro.

Lo demás, la gran mayoría, no deja de ser una acción cosmética, de marketing en algunos casos, de lavado de conciencia en otros, y de pura inconsciencia, también en otros.Dejémonos de hablar tanto de RSC y RSE y empecemos a ver dónde cada una es irresponsable, corporativamente…

 

Reflexionando sobre la competitividad

0

Artículo de opinión escrito para Madri+d: http://bit.ly/1aHfYIe

Vivimos en un mundo en el que estamos forzados a ser competitivos. Competitividad es palabra clave, necesidad, obligación, imposición. El que no es competitivo, nos repiten, quedará fuera del mercado. Necesitamos ser más competitivos. Innovemos. Seamos creativos.

Y yo me pregunto, siempre, qué querrá decir esto de ser competitivo. Qué me están diciendo cuando me dicen que tengo que ser competitiva. Ya sólo el hecho de tener que… me pone los pelos de punta.

Porque desde la obligación, nada bueno sale. Y desde el mensaje machacón, tampoco. La obligación y la saturación minan la moral, minan los esfuerzos, y terminan con uno, más tarde o más temprano.

Se me antoja la situación a algo así como el burro que va esforzándose para conseguir la zanahoria que le han puesto a cierta distancia, con el agravante de que aquí, ni somos burros, ni la zanahoria es tal zanahoria, sino una entelequia que la mayoría de nosotros, forzados, ni siquiera nos hemos puesto a ver qué significa.

Como directivo, o como empresario, o como emprendedor, o como trabajador, o como aquello que seamos, debiéramos reflexionar. Ver qué significa, para cada uno de nosotros, esa panacea que se llama competitividad. Y después de reflexionar, ver si lo que nosotros entendemos por competitividad, es lo que nos están vendiendo.

Para mí, ser competitiva es muy simple. Es estar en el mercado, entendiendo por ello, el que compren aquello que hago, que tenga perspectivas de que eso va a seguir siendo así, y que puedo vivir con el precio al que me lo compran, y al que me lo seguirán comprando. Esta definición implica, para mí, un determinado esfuerzo, y una determinada manera de ser, y de estar en el mercado. Si cambio una sola cosa de las que he incluido, cambia esa manera de ser, y esa manera de estar en el mercado, y por tanto, cambia el esfuerzo que tengo que hacer para que eso se dé.

Abarca una doble mirada. Una mirada interior, mi producto y mi esfuerzo para estar en el mercado, y una mirada exterior, la comprensión profunda de la realidad del mercado, y de sus perspectivas de evolución.

Nótese que en ningún momento he nombrado a un solo competidor. Mi definición me implica a mí y al mercado que me compra. No miro a mi competidor, no me esfuerzo en ser mejor que él, porque la energía que emplearía en ver a mi competidor, y en ser mejor que él, la pierdo en entender cómo ser y cómo estar en el mercado.

Creo que la mayoría de los problemas de competitividad derivan de ese hecho. De estar mirando más hacia el otro que hacia uno mismo. De estar queriendo ganar más que el otro, que de ver si con lo que gano, sobrevivo, y vivo. 

Fuente de la imagen: http://bit.ly/1ewOald

Y así, nos enfrascamos la gran mayoría de las veces, en pervertirnos a nosotros mismos, en ofrecer y en estar en el mercado, en posiciones y productos tan alejados de lo que íntimamente somos, que con cualquier contratiempo, nos vamos abajo. 

En el mercado hay infinitas posibilidades, miles de grados de poderes de compra y, sin embargo, nos encontramos con competencias feroces, que estrangulan mercados enteros, y que dejan completamente insatisfechos a los clientes, ya que estamos centrados en competir, y no en estar.

Si el lector mira un momento hacia sí mismo, y se pregunta, ¿qué producto vendo?, ¿qué relación tiene conmigo?, ¿por qué es de esta manera y no de la otra?, ¿qué hace que el mercado lo compre?, ¿cuánto tiempo podré seguir vendiéndolo?, y le cuesta responder a alguna de ellas, o en sus respuestas aparece un competidor, entonces, quizá, está lejos de ser competitivo.

Miremos dentro. Miremos qué somos. Miremos qué necesita nuestro producto para vivir. Miremos si el mercado quiere lo que somos, y el producto que tenemos, y por qué. Y démonos alas a nosotros y alas a nuestro mercado. Para mí, esa es la esencia de la innovación, y de la competitividad. Al menos, hoy, ahora. ¿O no?

Aquello que no se puede copiar…

0

Artículo escrito para el blog de Avalon, la red de expertos

Hoy en día casi todo se puede copiar. Esto es algo que hay que tener muy presente, de cara a todo aquello que presentemos como nuestra propuesta de valor al mercado.

Habrá muchas veces en las que, nuestras ideas, buenas, serán copiadas por empresas más grandes, más rodadas, más introducidas en el mercado, con mayores facilidades para introducir algo novedoso en el mismo.

¿Cómo protegerse de eso?

Muchos emprendedores no cuentan sus ideas, no van a reuniones de networking, no escriben artículos ni publican blogs, no hacen marketing en las redes sociales. Todo, de cara a que no se copien sus ideas. Y desde mi punto de vista, una mala opción, ya que hoy en día, estas herramientas son casi imprescindibles.

Otros emprendedores comienzan procesos de obtención de patentes, de registro de ideas, de proyectos. Esto tampoco es ni bueno ni malo. Recomendable y obligatorio en algunos casos, y menos recomendable y no obligatorio en otros.

549218_10151264368341507_14932804_nDesde mi punto de vista, lo que sí debe ser obligatorio para un emprendedor es preguntarse qué es lo que nadie le puede copiar. Porque he dicho que se puede copiar casi todo, no todo.

Creo que es una pregunta imprescindible, sumamente necesaria para poder enfrentarse al reto de proponer valor al mercado, y descubrir seis meses más tarde, que empresas consolidadas han asumido esa propuesta de valor, y el mercado se la compra.

Junto con esa pregunta imprescindible, va unida otra. ¿Qué me pasa a mí y a mi propuesta de valor, cuando ésta se copia?

Desde las respuestas a estas preguntas, debe, desde mi punto de vista, trazarse la estrategia de llegada al mercado, porque ya descuentas que te van a copiar, todo aquello que es copiable.

¿Y qué es eso que no es copiable? Depende en cada caso, pero hay algo que nunca falla: cómo hacemos nosotros las cosas, cómo generamos las ideas, cómo negociamos, cómo, personalmente, llegamos al mercado. Nosotros, como personas, con una forma propia
de hacer, no somos copiables. Se pueden copiar las ideas, pero no se pueden copiar las personas.

Así que, reflexionemos, ¿qué es aquello de nosotros que es genuino, singular, único, e irrepetible? Sobre esto, en mi opinión, reside el primer pilar de nuestra verdadera ventaja competitiva, como emprendedores.

El segundo pilar reside en cómo hacer de la copia por el mercado, una ventaja competitiva, y hay mil formas de hacerlo: dejando que te copien, identificando los mensajes claves, dejando que se genere mercado, por otros, un mercado que a nosotros nos costaría generar mucho tiempo y dinero; observando las dificultades que se encuentran, observando las estrategias; utilizando a los que copian como elemento con el que competir (ya se sabe que una de las mejores herramientas que te ayuda a definirte, es un “enemigo”), etc. etc. etc.

No pensemos, como emprendedores, desde mi punto de vista, que no nos podemos permitir que nos copien, y por ello dejemos de participar en actividades que son sumamente necesarias a día de hoy, como el networking o las redes sociales. Pensemos, más bien, cómo generar ventaja competitiva, partiendo de la base de que nos van a copiar…y queremos que nos copien…hasta donde se puede…¿o no?

La investigación, el desarrollo y la innovación, empieza por uno mismo

2

En estos momentos de crisis y de inevitables recortes en los presupuestos en todos los ámbitos, no nos queda más remedio que preguntarnos qué  es lo que nosotros podemos hacer, qué es lo que nosotros podemos aportar.

Son épocas de agudizar el ingenio, de mirar hacia dentro, de ver cómo podemos hacer que nuestras empresas estén más vivas que nunca. Es en estos momentos cuando debemos volcarnos en la investigación, el desarrollo y la innovación. Aunque no haya presupuestos, se puede hacer. ¿Cómo?.

La respuesta es clara: a través de nosotros mismos. Podemos aportarnos a nosotros mismos. Nuestro valor somos nosotros mismos y es en nosotros donde podemos enfocar la investigación, la innovación, y el desarrollo. Ahora más que nunca podemos aprovechar la situación de crisis como una oportunidad de crecer a través de la investigación, la innovación y el desarrollo en nosotros mismos. Se trata de estar muy abiertos a investigar e innovar en nosotros para desarrollarnos como seres humanos.

Y el desarrollo del ser humano transciende al desarrollo en el conocimiento técnico y trasciende al desarrollo de la empresa para la que se trabaja.

En el colegio, de 25 horas semanales, 21 estaban dedicadas a desarrollar el intelecto y los conocimientos técnicos. Sólo dos horas a la semana eran destinadas a la plástica y dos al deporte. En el bachiller, incluso se aumentan las horas dedicadas al desarrollo de la parte intelectual y sólo mantienen las dos horas de gimnasia. En la universidad nos formamos exclusivamente técnicamente, y ahora con la competencia que existe para conseguir un trabajo, el título universitario no es suficiente, y los estudiantes y futuros trabajadores necesitan incrementar sus conocimientos técnicos con másteres y doctorados. En fin, toda una vida dedicada a aprender y a desarrollar la parte intelectual.

Llegamos a encarar nuestros trabajos, en la mayor parte de los casos, con una carencia en el conocimiento de nosotros mismos, y en el desarrollo de la parte emocional. Nos cuesta conocer, entender, aceptar, ver, y escuchar a los demás porque nos cuesta conocer, entender, aceptar, ver, y escucharnos a nosotros mismos. Nos cuesta relacionarnos con los demás porque nos cuesta relacionarnos con nosotros mismos. No lo hemos estudiado, no lo hemos trabajado, no nos han educado para ello, y por lo tanto no estamos acostumbrados.

Por esto ahora más que nunca es imprescindible investigar en nosotros mismos, con la mente abierta a innovar, para desarrollar nuestro conocimiento propio y de los demás: para desarrollar nuestra CONSCIENCIA.

Todo lo que consigamos avanzar en el camino de la consciencia, todo lo que consigamos crecer, será un valor añadido que podremos poner al servicio del desarrollo de nuestro trabajo y, por lo tanto, al servicio del desarrollo de nuestras empresas.

Afortunadamente son ya muchas las empresas que se han dado cuenta de esto e invierten en la investigación, la innovación, y el desarrollo de sus empleados porque saben que va a repercutir en el desarrollo y crecimiento de la empresa. Afortunadamente, cada vez hay más empresas que saben que están integradas por seres humanos.

Nosotros en MyO Company creemos que las empresas son seres humanos completos. Entendemos la empresa como un ser vivo, donde cada departamento y cada persona de esos departamentos, cumplen una función vital para su crecimiento y desarrollo.

Y afortunadamente, también, cada vez hay más empresas que se ven, y se sienten, a sí mismas como seres humanos.

Y tú, ¿cómo te ves?.

Adolfo del Río Obregón. Director creativo de MyO Company

Tribuna de opinión publicada en Equipos y Talento: http://www.equiposytalento.com/tribunas/myo-company/la-investigacion-el-desarrollo-y-la-innovacion-empiezan-por-uno-mismo

Diversidad se escribe con…u…

0

MyO Company se compromete con la Fundación Diversidad, siendo socio-colaborador de la mismaHace algo más de un año, decidimos firmar el Chárter de Diversidad, ya que creemos, apostamos y trabajamos por la diversidad. En nuestra empresa, en nuestros clientes y en nuestras vidas. Diversidad de opiniones, emociones, nacionalidades, género, profesiones, formas de hacer, formas de pensar, formas de crecer, formas, en definitiva, de ser.

Este año renovamos nuestro compromiso y vamos un poco más allá, al hacernos socios colaboradores de la Fundación Diversidad.

Creemos en las empresas humanas, diversas, en aquello que nos hace únicos a cada persona y por tanto a cada empresa, y trabajamos para ello. Para que cada persona encuentre y desarrolle eso que le hace único. Trabajamos con empresas y con personas con el objetivo de que se conozcan mejor a sí mismas  y desde ahí, puedan conocer mejor a los demás, puedan crecer, y puedan hacer crecer a los demás y a las empresas en las que están.

Somos diversidad y estamos comprometidos con ella. Nuestro equipo de trabajo está formado por personas únicas y muy diferentes entre sí, lo que nos aporta conocimiento, respeto, crecimiento, curiosidad, innovación y…escucha. Nuestras formas de hacer son diversas y nuestros clientes también.

Y como lo vivimos en nosotros mismos, lo queremos hacer vivir en los demás. No es que creamos, que creemos en la diversidad, sino que lo vivimos. Y por ello, estamos firmemente comprometidos con:

a)     Sensibilizar sobre los principios de igualdad de oportunidades y de respeto a la diversidad.

b)     El fomento de la integración en las plantillas, de personas con perfiles diversos.

c)     La promoción de la integración de la diversidad, sin discriminación, en el trabajo.

d)     Promover la diversidad como un factor de base en todas las decisiones de gestión.

e)     Promover la conciliación y la armonización de la vida laboral, familiar y personal de los trabajadores.

f)      Reconocer la diversidad de los clientes. Para nosotros, cada cliente es único y cada trabajo que hacemos es único, determinado por las personas y las condiciones particulares de cada organización.

g)     Comunicar nuestro compromiso y hacerlo vivir a todas las personas de nuestro equipo.

h)     Comunicar y extender nuestro compromiso a nuestras empresas proveedoras.

i)      Comunicar y extender este compromiso con las administraciones, organizaciones empresariales, sindicatos y demás agentes sociales.

j)      Reflejar las buenas prácticas de gestión y las políticas de diversidad, en nuestra memoria anual, de forma implícita y de forma explícita. De forma implícita porque nuestra gestión es diversa. De forma explícita porque nos comprometemos a comunicarla y difundirla.
Para más información sobre el Chárter de Diversidad y la Fundación Diversidad: http://www.fundaciondiversidad.org/

Acompaña esta nota, el resultado de uno de nuestros talleres, cuyo objetivo era… la expresión de ser …como equipo.

Responsabilidad y compromiso

0

En un estudio de Mc Kinsey de hace unos 12 años, se constataba que sólo el 20% de las estrategias empresariales se conseguían llevar a cabo con éxito y hasta el final. Doce años después, la cifra había mejorado, pero aún así, apenas sobrepasaba el 30% en cuanto a implantaciones exitosas.

No es de extrañar. Nuestro día a día nos confirma esta realidad. De hecho, el Center for Business Practice Research en el 2006 publicó unos datos que podríamos resumir así (entendiendo un proyecto como la implantación de una estrategia determinada): el 31% de los proyectos eran cancelados antes de finalizar, el 53% costaban más o menos el doble de lo previsto originalmente y sólo el 16% se realizaba en tiempo, coste y forma original.

¿Nos sorprenden estas cifras?. Entendemos que no.

¿Cuántos de nosotros hemos experimentado en nuestras carnes y en nuestros ánimos el desasosiego que conllevan estas realidades?.

Si todos de una forma u otra hemos vivido a lo largo de nuestra carrera profesional estas circunstancias, ¿con qué ánimo podemos pedir a nuestros colaboradores un compromiso?. ¿Para que en la mayoría de los mensajes que les lanzamos como directivos, tengamos, poco tiempo después, que obviar nuestros discursos y alegar posteriormente que las circunstancias han cambiado?.

¿Con qué fe, compromiso y motivación por mi parte, incluso como directivo, transmito ilusión a pesar de saber que hay una alta probabilidad de que lo que yo diga desaparezca en el limbo?. Pero, actuando como un perfecto directivo y siguiendo las indicaciones de mi empresa, obviando estos pequeños detalles, vuelvo a pedir a mi equipo, dedicación, implicación y compromiso. Necesito que se ilusionen y que dediquen toda su energía e ilusión a crear algo que tal vez se vaya a esfumar. Eso sí, sin poner todas las cartas boca arriba. De alguna forma, como seres humanos, les falto al respeto, inconcientemente. Si les contara la realidad de lo que podría pasar ¿cómo les podría pedir lo que les voy a pedir?.

Sabemos que esto se produce habitualmente, y en las circunstancias de hoy en día, es todavía más complicado, ya que, en estos momentos, al menos, lo que está sobre la mesa, es entre otras cosas, la continuidad de ciertas organizaciones.

¿Qué hacemos entonces?. ¿Nos dejamos llevar?. ¿O vamos a asumir nuestra responsabilidad y nuestro compromiso con nosotros mismos y con nuestra empresa?. Porque esta situación de hoy, nos presenta una oportunidad única, para mirar la realidad de frente, sin temblar. Y en ese mirar de frente a la realidad, se encuentra la posibilidad de que cada organización aporte al mercado mucho más valor añadido y diferenciador frente a su competencia. No es cuestión de hacer más, es cuestión de hacer de forma diferente, es cuestión de aprender a mirar y a gestionar lo que se ve, y lo que se tiene.

Miramos, si miramos, con miedo y de refilón, no vaya a ser que lo que veo no me guste. Y sin embargo, en ese no ver, nos perdemos la posibilidad de entender que cada organización es única y diferente, porque está compuesta de personas únicas, con unos valores y una cultura únicos.

Y si fuéramos un poco más allá, veríamos que a través de ese ser únicos, si lo gestionásemos, conseguiríamos encontrar el verdadero potencial de crecimiento de nuestras organizaciones.

¿Y en qué consistiría gestionar ese “ser únicos”?. Consistiría, primero, en verlo, en entenderlo, y en trabajar para que todos, consejeros, directores generales, directivos, mandos y colaboradores, tuvieran una meta común. Para que todos trabajaran en una sola dirección, con sus energías e ilusiones enfocadas en la meta común, que es la estrategia de la organización.

¿Y cómo hacerlo?. Aprendiendo a ver a cada persona como una pieza clave de la organización. Ayudándola para que sea ella misma, para que encuentre lo mejor de sí y lo ponga al servicio de la organización. Ayudándola a entender que hay que centrarse en lo que uno sabe hacer y no en lo que los demás no saben hacer. Ayudándola a dialogar, a observar, a preguntar,  a escuchar. Ayudándola a aprender a respetar, con humildad, con respeto, con profesionalidad. Ayudándola a ser coherente.

Es cuestión de dar un paso cada día, porque, aunque todo mundo decimos que lo hacemos, la realidad es, que es tan difícil hacerlo, que solamente lo intentamos, y nos engañamos diciendo, son los demás, no yo.

Es cuestión de asumir responsabilidades. La responsabilidad de ser uno mismo. La responsabilidad de hacerse cargo de uno, y de la empresa para la que trabaja, y de no delegar fuera, aquello que es propio de ti.

¿Cuántos asumimos nuestra responsabilidad?. Y si no asumimos nuestra responsabilidad, ¿cómo nos atrevemos a pedir un compromiso?

Ir arriba