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Lo que de verdad importa…

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Artículo redactado para el blog de la red de expertos Avalon.

Mucho se habla ahora y se escribe, sobre todo aquello que debe saber y debe cumplir el emprendedor.

Sobre toda la formación que le falta, y sobre todo lo que valoran los inversores. Sobre todas las cualidades y todas las competencias que, aparentemente, nos faltan, y que podemos suplir gracias a una cantidad creciente de servicios de formación y de entrenamiento.

Sin embargo, hay algo esencial que falta, o al menos, no lo veo a primera vista, y es una reflexión sobre lo que de verdad importa.

Desde mi punto de vista, lo que de verdad importa, es si se añade valor al mercado, y si el mercado está dispuesto a pagar por ese valor.

Sin eso, no hay nada. Sin posibilidad de ventas, no hay nada.

Ya podremos habernos entrenado en hacer el mejor “elevator pitch” o ser el mejor “storyteller” emprendedor, que como no vendamos, todo eso no nos servirá de nada.

Fuente de la imagen: http://pinterest.com/pin/101190322847922263/

Fuente: http://pinterest.com/pin/101190322847922263/

Es imprescindible, por nuestra propia supervivencia, entrenarnos en escuchar. Al mercado y sus necesidades. A su disposición a pagar por la satisfacción de esas necesidades, y a qué precio.

Y luego ver, si nosotros podemos ofrecer valor ahí, y a ese precio. Y si a ese precio, podemos levantar una empresa que genere caja.

Habiendo identificado eso, necesitaremos entrenarnos en ver cómo podemos ganar cuota en ese mercado, y para eso, vuelve a ser imprescindible, entrenarse en escuchar. En detectar las tendencias, los cambios de necesidades, los cambios de disposición a pagar.

Y para escuchar, es necesario tener canales abiertos. Es necesario estar callado. Es necesario observar. Es necesario posicionar un mensaje determinado. Y ese mensaje determinado es cada vez menos “mira qué bueno soy” y cada vez más “te he escuchado, te veo, y te puedo ayudar”

La sociedad va cambiando hacia una sociedad sin intermediarios, o con los intermediarios justos y necesarios para que pueda existir regulación. En esa sociedad, sobrevive el que es capaz de entender el valor que puede aportar, e identifica el nicho de mercado al que ese valor le sirve.

Desde mi punto de vista, eso es lo que de verdad, y cada vez más, importa.

Dejémonos de oír cantos de sirenas, y entrenémonos a fondo en escucharnos a nosotros mismos, para identificar nuestro talento y nuestro valor, y entrenémonos a fondo también en escuchar al mercado, sus tendencias, y las necesidades que pueden satisfacerse con un valor como el nuestro.

Todo lo demás, desde mi punto de vista, al menos en los momentos iniciales, está de más.

¿O quizá no?

A vueltas con la escucha…

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Artículo redactado para el portal de difusión del conocimiento Qué Aprendemos hoy. El título original es “Escuchar con el cuerpo” y en él se propone una reflexión sobre los códigos culturales de escucha, y las posibilidades que tenemos de potenciar nuestra escucha, si nos atrevemos a probar el dar un paso más allá de esos códigos culturales.

La escucha, la buena escucha, es uno de los principales caballos de batalla de todas las personas. Escuchamos muy poco, tanto a nosotros mismos, como a los demás. Y sin embargo, es uno de los pilares que sustentan la construcción y mantenimiento de las buenas relaciones.

En nuestra cultura, se dice que para escuchar a alguien, debes mirarle a los ojos, debes estar atento a la otra persona, no haciendo nada más, salvo prestar atención, y que el otro vea que estás para él. Hasta tal punto llega este “deber” estar atento, que hay muchas personas que consideran poco respetuoso a alguien con quien están manteniendo una conversación, mientras está haciendo algo, aparentemente, sin estar centrado en su interlocutor.

Buda meditando

Sin embargo, si estuviéramos inmersos en otras culturas, es precisamente este “deber” de nuestra cultura, la que es ofensiva. Es decir, se considera una ofensa mirar a los ojos de alguien que está hablando. Es una muestra de respeto hacia tu interlocutor, el no hacerlo.

Creo que todos, en algún momento, y quizá muy especialmente cuando asistimos a clases o conferencias, adoptamos la pose de estar atentos, pero en realidad, estamos muy lejos de nuestro interlocutor,  e incluso muy lejos de nosotros mismos, desconectados del todo, ya que no nos interesa nada lo que nos están contando. Y sin embargo, por código cultural de respeto, aparentamos estar interesados.

¿Alguno de vosotros ha probado a romper ese código cultural? ¿Alguno de vosotros ha escuchado, de verdad, a alguien, mientras estaba haciendo otra cosa? La realidad es que la gran mayoría de nosotros, escuchamos mejor si no estamos, aparentemente”, prestando atención a nuestro interlocutor.

Todos nosotros escuchamos con el cuerpo, ya que el sonido se transmite,  la piel recibe,  los músculos, y los huesos también. En realidad, nuestro instrumento para escuchar no son solo los oídos, ni nuestra atención, sino todo nuestro cuerpo.

Intentadlo. Pedidle a alguien que os hable, mientras vosotros estáis sin mirar; concentraos en la sensación que se recibe al poner todo vuestro cuerpo a disposición de la escucha. Probad estando quietos, y probad estando en movimiento. ¿Podéis ver la diferencia? Es más, ¿cuántos de nosotros estamos simplemente mirando en un concierto? Estamos en movimiento, nos movemos, saltamos, bailamos, y estamos 100% presentes en la escucha, hasta tal punto que tardamos días en olvidarnos de las sensaciones, las letras, las emociones…y si no se permite el movimiento, ¿cuántos de nosotros cerramos los ojos, yendo en contra del código cultural?

Con esto no quiero decir que rompamos los códigos culturales. Con esto quiero animaros a experimentar, a probar vuestro cuerpo, entero, como instrumento de escucha. Un instrumento de escucha, externa, e interna, sobre todo interna.

En un artículo anterior, hablaba de la escucha interna y de la escucha externa. La escucha interna es vital para poder escuchar de verdad, al que nos habla, ya que todo lo que nos dicen, provoca reacciones en nosotros. Escuchar internamente significa ser consciente, plenamente consciente, de esas reacciones.

Sólo siendo plenamente consciente de esas reacciones, podemos dialogar con nuestro interlocutor. Y para poder ser plenamente conscientes de esas reacciones, tenemos que escuchar nuestro cuerpo. Porque nuestro cuerpo reacciona. Reacciona nuestra piel. Reaccionan nuestros músculos (nos relajamos, nos ponemos tensos). Reaccionan nuestros huesos (nos ponemos en guardia, cambiamos la postura).

Poder escuchar bien, significa estar atentos a los cambios en nuestra piel, en nuestros músculos, en nuestros huesos. Estar atentos a nuestros pensamientos, y a los sentimientos que se despiertan. Ser capaz de observarlos y de gestionarlos, para poder responder a nuestro interlocutor, de forma asertiva, y precisa.

Lo sé. Parece muy complicado. Pero eso es, precisamente, lo que lo hace tan apasionante. Pasito a pasito, dándose cuenta, poco a poco.

¿Os animáis a probar?

El espacio de formación como un espacio de experiencia

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Al igual que nosotros entendemos que las habilidades directivas se entrenan, entendemos que los espacios de formación técnica deben ser espacios de experiencias.

Esto quiere decir que nuestro modo de impartir formación, por muy árido que sea el tema, consiste en crear un espacio para pensar, y un espacio donde los alumn@s y el formador consigan dialogar, debatir y generar conocimiento sobre el tema que se está trabajando.

Tratamos de que los materiales se reciban al final de las sesiones de formación, y de utilizar al mínimo todo tipo de presentaciones informáticas, sean en el formato que sean.

La idea que subyace debajo de este tipo de formación es tratar de lograr la atención plena de todos los participantes, y más allá de la atención plena, la máxima participación posible.

Esto se logra a través de las preguntas abiertas, el compartir historias o casos reales sobre los temas concretos de la formación, y el hacerle llegar a cada participante el mensaje de que toda participación y toda idea que ponga sobre la mesa es completamente válida, buscando lo que se llama empowerment.

Se trata de intercambiar puntos de vista, para abrir el tema lo más posible, y luego ir cerrando con lo que es obligado que quede absolutamente claro.

la formación como experienciaAl respecto de este tipo de estilo de formación, es interesante la lectura de este artículo de Anne Bogart, directora de ópera y de teatro, donde defiende el uso y la creación de la experiencia directa, de la relación de tú a tú entre formador y alumnado, sin elementos intermedios que distraen la atención. Una relación que requiere la implicación de todas las áreas cerebrales de los participantes, y que, por tanto, conducen a una mayor comprensión y entendimiento de las áreas objeto de la formación.

Se potencia la escucha, la imaginación, la argumentación, la motivación, la autoestima, el diálogo, la atención plena, la identificación del punto de vista desde el que cada cual habla, la creatividad, y por supuesto, la adquisición del conocimiento objeto de la formación.

Por último, no se ponen cortapisas, salvo en determinadas situaciones, al comportamiento de los alumnos, ya que se busca el fomento de la responsabilidad y la búsqueda y asunción de sus propias capacidades.

“Si tratas a una persona como debería o podría ser, esta persona llegará a ser como podría o debería ser..” Goethe

 

Ver más allá…

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Gracias a nuestro amigo Julio Manau, hemos descubierto este pequeño cuento, que da pié a reflexionar mucho y bien, sobre el comportamiento en determinadas ocasiones nuestro, y de los demás:

Cuentan que dos amigos van caminando por la carretera y ven un perro herido en medio de la calzada. Uno de los dos se acerca a levantar al animal para llevarlo a un veterinario. Cuando intenta sujetarlo, el perro lo muerde.

El hombre lo suelta y se queja con su amigo:

—Perro desagradecido, lo quiero ayudar y me muerde…

El amigo contesta:

—No te enojes. No te muerde por falta de gratitud, te muerde porque está herido

Farola en la oscuridadMuchas veces no entendemos los comportamientos de los demás o los nuestros propios.

Reaccionan o reaccionamos aparentemente, de manera descortés o incluso violenta.

Quizá, en lugar de emitir un juicio negativo sobre ellos o sobre nosotros mismos (¿cómo ha sido capaz de…, cómo he sido capaz de…, es un …, soy un…), podríamos intentar ir un poco más allá y ver mejor.

Quizá, simplemente, hay algo, dolor, sufrimiento, miedo, tristeza, heridas, etc. que son el origen de ese comportamiento, y que lo que se necesita, no es el juicio y el olvido, sino la empatía y la compasión…

 

Diversidad se escribe con…u…

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MyO Company se compromete con la Fundación Diversidad, siendo socio-colaborador de la mismaHace algo más de un año, decidimos firmar el Chárter de Diversidad, ya que creemos, apostamos y trabajamos por la diversidad. En nuestra empresa, en nuestros clientes y en nuestras vidas. Diversidad de opiniones, emociones, nacionalidades, género, profesiones, formas de hacer, formas de pensar, formas de crecer, formas, en definitiva, de ser.

Este año renovamos nuestro compromiso y vamos un poco más allá, al hacernos socios colaboradores de la Fundación Diversidad.

Creemos en las empresas humanas, diversas, en aquello que nos hace únicos a cada persona y por tanto a cada empresa, y trabajamos para ello. Para que cada persona encuentre y desarrolle eso que le hace único. Trabajamos con empresas y con personas con el objetivo de que se conozcan mejor a sí mismas  y desde ahí, puedan conocer mejor a los demás, puedan crecer, y puedan hacer crecer a los demás y a las empresas en las que están.

Somos diversidad y estamos comprometidos con ella. Nuestro equipo de trabajo está formado por personas únicas y muy diferentes entre sí, lo que nos aporta conocimiento, respeto, crecimiento, curiosidad, innovación y…escucha. Nuestras formas de hacer son diversas y nuestros clientes también.

Y como lo vivimos en nosotros mismos, lo queremos hacer vivir en los demás. No es que creamos, que creemos en la diversidad, sino que lo vivimos. Y por ello, estamos firmemente comprometidos con:

a)     Sensibilizar sobre los principios de igualdad de oportunidades y de respeto a la diversidad.

b)     El fomento de la integración en las plantillas, de personas con perfiles diversos.

c)     La promoción de la integración de la diversidad, sin discriminación, en el trabajo.

d)     Promover la diversidad como un factor de base en todas las decisiones de gestión.

e)     Promover la conciliación y la armonización de la vida laboral, familiar y personal de los trabajadores.

f)      Reconocer la diversidad de los clientes. Para nosotros, cada cliente es único y cada trabajo que hacemos es único, determinado por las personas y las condiciones particulares de cada organización.

g)     Comunicar nuestro compromiso y hacerlo vivir a todas las personas de nuestro equipo.

h)     Comunicar y extender nuestro compromiso a nuestras empresas proveedoras.

i)      Comunicar y extender este compromiso con las administraciones, organizaciones empresariales, sindicatos y demás agentes sociales.

j)      Reflejar las buenas prácticas de gestión y las políticas de diversidad, en nuestra memoria anual, de forma implícita y de forma explícita. De forma implícita porque nuestra gestión es diversa. De forma explícita porque nos comprometemos a comunicarla y difundirla.
Para más información sobre el Chárter de Diversidad y la Fundación Diversidad: http://www.fundaciondiversidad.org/

Acompaña esta nota, el resultado de uno de nuestros talleres, cuyo objetivo era… la expresión de ser …como equipo.

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