Entrevista realizada por Equipos y Talento:

El mundo lleva inmerso desde hace años en un cambio profundo y ya no basta con formarse técnicamente sino que es necesario adaptarse, ser flexible, evolucionar y, sobre todo, entender que la empresa es un ser vivo que cada día tiene necesidades diferentes. En MyO Company destacan la necesidad de entrenarse y formarse para escuchar al mercado y al individuo y adaptarse a esto.

1.-¿Qué creen que deben aprender los directivos?

Una parte fundamental de la labor de un directivo es hablar. Comunicar, convencer, persuadir, negociar, resolver conflictos. Y para poder hablar bien, se necesitan dos tipos de formaciones. Una teórica, de oratoria, y otra práctica, siendo esta segunda más importante. De nada nos sirve tener el discurso o el mensaje perfecto, si no lo sabemos transmitir. Y más aún, si no lo transmitimos con emoción y/o con pasión, que es como se nos gana a las personas. Nosotros, para la práctica, creemos en entrenarnos en ambientes seguros, con situaciones simuladas, donde se pueden descubrir y evaluar nuevas posibilidades que nos permiten ganar libertad de actuación, para cuando llegue el momento de tener delante, en la realidad, esas situaciones que hemos entrenado. En ese momento, nuestra respuesta tenderá a ser la óptima posible.

2.- ¿Queda mucho por descubrir en la formación empresarial?

Creemos que sí, tanto en la vertiente de la formación técnica, como en la vertiente de desarrollo. El mundo cambia de forma cada vez más rápida. Dentro de diez años, la tecnología será, seguramente, radicalmente diferente. Y afectará a ambos tipo de formaciones. Sobre todo, quizá, en la vertiente de desarrollo, en todas aquellas aplicaciones que pueden venir de la mano de la realidad virtual, la holografía y similares. De hecho, nosotros estamos trabajando ya en un proyecto de simulación de realidad virtual.

Si un músico o un deportista deben formarse continuamente ¿por qué no un directivo? Por muy brillante que seas, necesitas entrenarte. No se toca una pieza de Beethoven a la primera ni a la undécima vez. No se sale al campo sin haber pasado horas entrenando. Los directivos vamos al “campo” sin nada, sólo con nuestro bagaje de experiencia y nuestra formación. Si nos entrenáramos, dos o tres horas a la semana, en mejorar nuestras respuestas ante determinadas situaciones, ganaríamos y multiplicaríamos resultados, eficiencia, confianza, seguridad, experiencia, etc.

3.- Uno de los conceptos clave para su empresa es la responsabilidad…

Para nosotros, es la diferencia entre gestionar una empresa y no hacerlo. Ser responsable es saber que lo que haces tiene consecuencias y tienes que velar para que éstas sean positivas, y si son negativas, e irremediables, que sean las mínimas posibles. Cada vez es más necesario que nos preguntemos ¿cuál es mi responsabilidad?, en toda la extensión de la palabra y del ámbito de actuación, y necesario que nos pongamos en marcha para responderlas, y para asumir y gestionar las respuestas. Porque si no, mi persona se resiente, mis compañeros, mis proveedores, la sociedad, etc. todos perdemos. Gestionar, ahora más que nunca, es responsabilizarse.

4.- ¿Tienen el mismo peso dentro de la organización la responsabilidad individual que la grupal?

Abogamos por un cultivo de la responsabilidad individual que redunda en la consecución de una responsabilidad grupal. Ahora mismo existe un concepto de responsabilidad social empresarial alejada de las responsabilidades individuales. El mensaje que queremos transmitir es que lo que se hace a nivel individual importa, porque el individuo forma parte de la empresa y de la sociedad, y lo que hace se traslada a la empresa, y a la sociedad.

5.- ¿Cómo definen ustedes la empresa humana?

En la medida en que ayudemos a las personas que forman parte de la empresa a responsabilizarse, estaremos trabajando por hacer las empresas más humanas. Entraremos en una toma de conciencia en la que empezaremos a darnos cuenta de que cada  uno somos diferentes y tenemos talentos y capacidades únicas. Empezaremos a darnos cuenta de que cuenta la opinión del otro, su forma de mirar y de entender el negocio. Y entonces, empezaremos a cambiar nuestra forma de gestionar y de buscar y sostener el beneficio. Y nos encontraremos más abiertos, más felices, más dispuestos para enfrentar el día largo de trabajo, hasta que un día no se nos pase por la cabeza que por qué vamos a trabajar, porque nos encantará poder ejercer nuestro talento y nuestra capacidad, con responsabilidad.

Eso es lo que para nosotros es una empresa humana. Un ecosistema que crece, vive y se multiplica, porque cada una de las personas que lo forman crece, vive, y se desarrolla personal y profesionalmente, con responsabilidad, con conciencia, y con disfrute.

Y esto no es una utopía, es una realidad. Es posible hacerlo y conseguirlo. Para nosotros, ésa sería la verdadera excelencia en la gestión.

6.- ¿Cuál sería el camino para llegar a esa excelencia?

Pues para nosotros, el entrenamiento. Entrenarse para conseguir mirar mejor, de forma amplia, con limpieza de prejuicios y de juicios. Entrenarse para escuchar mejor, para comunicar mejor, para liderar mejor, para ser compasivo y amable. Entrenarse para ser responsable.

7.- MyO Company trabaja con doce compromisos en la gestión. ¿Podría resumirlos?

Tienen que ver con todo aquello que nos hace humanos, y que nos posibilita tener una mirada de responsabilidad hacia nosotros, hacia los demás, y hacia el mundo: observar, preguntar, escuchar, analizar, dialogar, proponer, lograr acuerdos, con respeto, con humildad, con coherencia y con profesionalidad, para poder conseguir tus objetivos.

Observamos la realidad y a los otros en función de nuestra experiencia y de nuestra forma de entender el mundo, condicionada, con juicios y prejuicios. No es malo. Somos así. Si nos comprometemos en darnos cuenta de cómo observamos, iremos ampliando nuestra mirada, y empezaremos a cuestionarnos, a preguntar. Y preguntando y observando, nos daremos cuenta de que escuchamos poco, aunque queramos escuchar. Y empezaremos a escuchar más, a nosotros mismos, y a los demás.

Analizar es obligatorio. No hay responsabilidad sin análisis. Tampoco sin diálogo. Dialogar es crear un espacio de colaboración, y gestionar con responsabilidad es comprometerse con el diálogo, y entrenarse en ganar capacidad de diálogo. También hay que tomar la iniciativa. Proponer. Y de nada sirve todo lo anterior, si luego no llegas a un acuerdo. Si no concretas lo observado, escuchado, analizado, dialogado y propuesto.

Es fundamental considerar al otro como un igual diferente y valioso, con respeto y con humildad. Es básico comprometerse con la coherencia, con el trabajar para dejar de ser disonantes. Y es obligatorio ser profesional, excelente. En todo lo anterior, y en llevar a cabo todo lo negociado y acordado. Sin eso, no hay nada.