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Diversidad se escribe con…u…

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MyO Company se compromete con la Fundación Diversidad, siendo socio-colaborador de la mismaHace algo más de un año, decidimos firmar el Chárter de Diversidad, ya que creemos, apostamos y trabajamos por la diversidad. En nuestra empresa, en nuestros clientes y en nuestras vidas. Diversidad de opiniones, emociones, nacionalidades, género, profesiones, formas de hacer, formas de pensar, formas de crecer, formas, en definitiva, de ser.

Este año renovamos nuestro compromiso y vamos un poco más allá, al hacernos socios colaboradores de la Fundación Diversidad.

Creemos en las empresas humanas, diversas, en aquello que nos hace únicos a cada persona y por tanto a cada empresa, y trabajamos para ello. Para que cada persona encuentre y desarrolle eso que le hace único. Trabajamos con empresas y con personas con el objetivo de que se conozcan mejor a sí mismas  y desde ahí, puedan conocer mejor a los demás, puedan crecer, y puedan hacer crecer a los demás y a las empresas en las que están.

Somos diversidad y estamos comprometidos con ella. Nuestro equipo de trabajo está formado por personas únicas y muy diferentes entre sí, lo que nos aporta conocimiento, respeto, crecimiento, curiosidad, innovación y…escucha. Nuestras formas de hacer son diversas y nuestros clientes también.

Y como lo vivimos en nosotros mismos, lo queremos hacer vivir en los demás. No es que creamos, que creemos en la diversidad, sino que lo vivimos. Y por ello, estamos firmemente comprometidos con:

a)     Sensibilizar sobre los principios de igualdad de oportunidades y de respeto a la diversidad.

b)     El fomento de la integración en las plantillas, de personas con perfiles diversos.

c)     La promoción de la integración de la diversidad, sin discriminación, en el trabajo.

d)     Promover la diversidad como un factor de base en todas las decisiones de gestión.

e)     Promover la conciliación y la armonización de la vida laboral, familiar y personal de los trabajadores.

f)      Reconocer la diversidad de los clientes. Para nosotros, cada cliente es único y cada trabajo que hacemos es único, determinado por las personas y las condiciones particulares de cada organización.

g)     Comunicar nuestro compromiso y hacerlo vivir a todas las personas de nuestro equipo.

h)     Comunicar y extender nuestro compromiso a nuestras empresas proveedoras.

i)      Comunicar y extender este compromiso con las administraciones, organizaciones empresariales, sindicatos y demás agentes sociales.

j)      Reflejar las buenas prácticas de gestión y las políticas de diversidad, en nuestra memoria anual, de forma implícita y de forma explícita. De forma implícita porque nuestra gestión es diversa. De forma explícita porque nos comprometemos a comunicarla y difundirla.
Para más información sobre el Chárter de Diversidad y la Fundación Diversidad: http://www.fundaciondiversidad.org/

Acompaña esta nota, el resultado de uno de nuestros talleres, cuyo objetivo era… la expresión de ser …como equipo.

Responsabilidad y compromiso

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En un estudio de Mc Kinsey de hace unos 12 años, se constataba que sólo el 20% de las estrategias empresariales se conseguían llevar a cabo con éxito y hasta el final. Doce años después, la cifra había mejorado, pero aún así, apenas sobrepasaba el 30% en cuanto a implantaciones exitosas.

No es de extrañar. Nuestro día a día nos confirma esta realidad. De hecho, el Center for Business Practice Research en el 2006 publicó unos datos que podríamos resumir así (entendiendo un proyecto como la implantación de una estrategia determinada): el 31% de los proyectos eran cancelados antes de finalizar, el 53% costaban más o menos el doble de lo previsto originalmente y sólo el 16% se realizaba en tiempo, coste y forma original.

¿Nos sorprenden estas cifras?. Entendemos que no.

¿Cuántos de nosotros hemos experimentado en nuestras carnes y en nuestros ánimos el desasosiego que conllevan estas realidades?.

Si todos de una forma u otra hemos vivido a lo largo de nuestra carrera profesional estas circunstancias, ¿con qué ánimo podemos pedir a nuestros colaboradores un compromiso?. ¿Para que en la mayoría de los mensajes que les lanzamos como directivos, tengamos, poco tiempo después, que obviar nuestros discursos y alegar posteriormente que las circunstancias han cambiado?.

¿Con qué fe, compromiso y motivación por mi parte, incluso como directivo, transmito ilusión a pesar de saber que hay una alta probabilidad de que lo que yo diga desaparezca en el limbo?. Pero, actuando como un perfecto directivo y siguiendo las indicaciones de mi empresa, obviando estos pequeños detalles, vuelvo a pedir a mi equipo, dedicación, implicación y compromiso. Necesito que se ilusionen y que dediquen toda su energía e ilusión a crear algo que tal vez se vaya a esfumar. Eso sí, sin poner todas las cartas boca arriba. De alguna forma, como seres humanos, les falto al respeto, inconcientemente. Si les contara la realidad de lo que podría pasar ¿cómo les podría pedir lo que les voy a pedir?.

Sabemos que esto se produce habitualmente, y en las circunstancias de hoy en día, es todavía más complicado, ya que, en estos momentos, al menos, lo que está sobre la mesa, es entre otras cosas, la continuidad de ciertas organizaciones.

¿Qué hacemos entonces?. ¿Nos dejamos llevar?. ¿O vamos a asumir nuestra responsabilidad y nuestro compromiso con nosotros mismos y con nuestra empresa?. Porque esta situación de hoy, nos presenta una oportunidad única, para mirar la realidad de frente, sin temblar. Y en ese mirar de frente a la realidad, se encuentra la posibilidad de que cada organización aporte al mercado mucho más valor añadido y diferenciador frente a su competencia. No es cuestión de hacer más, es cuestión de hacer de forma diferente, es cuestión de aprender a mirar y a gestionar lo que se ve, y lo que se tiene.

Miramos, si miramos, con miedo y de refilón, no vaya a ser que lo que veo no me guste. Y sin embargo, en ese no ver, nos perdemos la posibilidad de entender que cada organización es única y diferente, porque está compuesta de personas únicas, con unos valores y una cultura únicos.

Y si fuéramos un poco más allá, veríamos que a través de ese ser únicos, si lo gestionásemos, conseguiríamos encontrar el verdadero potencial de crecimiento de nuestras organizaciones.

¿Y en qué consistiría gestionar ese “ser únicos”?. Consistiría, primero, en verlo, en entenderlo, y en trabajar para que todos, consejeros, directores generales, directivos, mandos y colaboradores, tuvieran una meta común. Para que todos trabajaran en una sola dirección, con sus energías e ilusiones enfocadas en la meta común, que es la estrategia de la organización.

¿Y cómo hacerlo?. Aprendiendo a ver a cada persona como una pieza clave de la organización. Ayudándola para que sea ella misma, para que encuentre lo mejor de sí y lo ponga al servicio de la organización. Ayudándola a entender que hay que centrarse en lo que uno sabe hacer y no en lo que los demás no saben hacer. Ayudándola a dialogar, a observar, a preguntar,  a escuchar. Ayudándola a aprender a respetar, con humildad, con respeto, con profesionalidad. Ayudándola a ser coherente.

Es cuestión de dar un paso cada día, porque, aunque todo mundo decimos que lo hacemos, la realidad es, que es tan difícil hacerlo, que solamente lo intentamos, y nos engañamos diciendo, son los demás, no yo.

Es cuestión de asumir responsabilidades. La responsabilidad de ser uno mismo. La responsabilidad de hacerse cargo de uno, y de la empresa para la que trabaja, y de no delegar fuera, aquello que es propio de ti.

¿Cuántos asumimos nuestra responsabilidad?. Y si no asumimos nuestra responsabilidad, ¿cómo nos atrevemos a pedir un compromiso?

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