Compartimos hoy aquí una reflexión un poco más larga de lo habitual, a través de un texto de Khalil Gibran:

“Y si pudierais mantener vuestro corazón maravillado ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no os parecería menos prodigioso que vuestra alegría.

Mucho de vuestro dolor es elegido por vosotros mismos.

Es la poción amarga con la que el médico que hay dentro de vosotros cura vuestro ser enfermo.

Fuente de la imagen: http://pinterest.com/pin/28710516347313509/

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Por tanto, confiad en el médico y bebed el remedio en silencio y tranquilidad, porque su mano, aunque dura y pesada, guiada está por la tierna mano del invisible.”

Lo que nos llama realmente la atención del texto, que es precioso, es la llamada a dejarnos asombrar, a dejarnos maravillar, de alguna u otra manera, por el dolor y por la alegría, olvidando el “juicio” de que lo primero es negativo y lo segundo positivo.

Es una llamada a entender la necesidad del dolor, y la maravilla que contiene.

Y aunque sea doloroso, nosotros estamos de acuerdo, así es…

(El texto se encuentra en el libro “El profeta”)