Entrenamiento personal y directivo

Artículos y noticias relacionadas con la formación y el desarrollo personal y profesional. Entrenamiento de habilidades directivas.

A vueltas con la escucha…

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Artículo redactado para el portal de difusión del conocimiento Qué Aprendemos hoy. El título original es “Escuchar con el cuerpo” y en él se propone una reflexión sobre los códigos culturales de escucha, y las posibilidades que tenemos de potenciar nuestra escucha, si nos atrevemos a probar el dar un paso más allá de esos códigos culturales.

La escucha, la buena escucha, es uno de los principales caballos de batalla de todas las personas. Escuchamos muy poco, tanto a nosotros mismos, como a los demás. Y sin embargo, es uno de los pilares que sustentan la construcción y mantenimiento de las buenas relaciones.

En nuestra cultura, se dice que para escuchar a alguien, debes mirarle a los ojos, debes estar atento a la otra persona, no haciendo nada más, salvo prestar atención, y que el otro vea que estás para él. Hasta tal punto llega este “deber” estar atento, que hay muchas personas que consideran poco respetuoso a alguien con quien están manteniendo una conversación, mientras está haciendo algo, aparentemente, sin estar centrado en su interlocutor.

Buda meditando

Sin embargo, si estuviéramos inmersos en otras culturas, es precisamente este “deber” de nuestra cultura, la que es ofensiva. Es decir, se considera una ofensa mirar a los ojos de alguien que está hablando. Es una muestra de respeto hacia tu interlocutor, el no hacerlo.

Creo que todos, en algún momento, y quizá muy especialmente cuando asistimos a clases o conferencias, adoptamos la pose de estar atentos, pero en realidad, estamos muy lejos de nuestro interlocutor,  e incluso muy lejos de nosotros mismos, desconectados del todo, ya que no nos interesa nada lo que nos están contando. Y sin embargo, por código cultural de respeto, aparentamos estar interesados.

¿Alguno de vosotros ha probado a romper ese código cultural? ¿Alguno de vosotros ha escuchado, de verdad, a alguien, mientras estaba haciendo otra cosa? La realidad es que la gran mayoría de nosotros, escuchamos mejor si no estamos, aparentemente”, prestando atención a nuestro interlocutor.

Todos nosotros escuchamos con el cuerpo, ya que el sonido se transmite,  la piel recibe,  los músculos, y los huesos también. En realidad, nuestro instrumento para escuchar no son solo los oídos, ni nuestra atención, sino todo nuestro cuerpo.

Intentadlo. Pedidle a alguien que os hable, mientras vosotros estáis sin mirar; concentraos en la sensación que se recibe al poner todo vuestro cuerpo a disposición de la escucha. Probad estando quietos, y probad estando en movimiento. ¿Podéis ver la diferencia? Es más, ¿cuántos de nosotros estamos simplemente mirando en un concierto? Estamos en movimiento, nos movemos, saltamos, bailamos, y estamos 100% presentes en la escucha, hasta tal punto que tardamos días en olvidarnos de las sensaciones, las letras, las emociones…y si no se permite el movimiento, ¿cuántos de nosotros cerramos los ojos, yendo en contra del código cultural?

Con esto no quiero decir que rompamos los códigos culturales. Con esto quiero animaros a experimentar, a probar vuestro cuerpo, entero, como instrumento de escucha. Un instrumento de escucha, externa, e interna, sobre todo interna.

En un artículo anterior, hablaba de la escucha interna y de la escucha externa. La escucha interna es vital para poder escuchar de verdad, al que nos habla, ya que todo lo que nos dicen, provoca reacciones en nosotros. Escuchar internamente significa ser consciente, plenamente consciente, de esas reacciones.

Sólo siendo plenamente consciente de esas reacciones, podemos dialogar con nuestro interlocutor. Y para poder ser plenamente conscientes de esas reacciones, tenemos que escuchar nuestro cuerpo. Porque nuestro cuerpo reacciona. Reacciona nuestra piel. Reaccionan nuestros músculos (nos relajamos, nos ponemos tensos). Reaccionan nuestros huesos (nos ponemos en guardia, cambiamos la postura).

Poder escuchar bien, significa estar atentos a los cambios en nuestra piel, en nuestros músculos, en nuestros huesos. Estar atentos a nuestros pensamientos, y a los sentimientos que se despiertan. Ser capaz de observarlos y de gestionarlos, para poder responder a nuestro interlocutor, de forma asertiva, y precisa.

Lo sé. Parece muy complicado. Pero eso es, precisamente, lo que lo hace tan apasionante. Pasito a pasito, dándose cuenta, poco a poco.

¿Os animáis a probar?

Aquello que no se puede copiar…

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Artículo escrito para el blog de Avalon, la red de expertos

Hoy en día casi todo se puede copiar. Esto es algo que hay que tener muy presente, de cara a todo aquello que presentemos como nuestra propuesta de valor al mercado.

Habrá muchas veces en las que, nuestras ideas, buenas, serán copiadas por empresas más grandes, más rodadas, más introducidas en el mercado, con mayores facilidades para introducir algo novedoso en el mismo.

¿Cómo protegerse de eso?

Muchos emprendedores no cuentan sus ideas, no van a reuniones de networking, no escriben artículos ni publican blogs, no hacen marketing en las redes sociales. Todo, de cara a que no se copien sus ideas. Y desde mi punto de vista, una mala opción, ya que hoy en día, estas herramientas son casi imprescindibles.

Otros emprendedores comienzan procesos de obtención de patentes, de registro de ideas, de proyectos. Esto tampoco es ni bueno ni malo. Recomendable y obligatorio en algunos casos, y menos recomendable y no obligatorio en otros.

549218_10151264368341507_14932804_nDesde mi punto de vista, lo que sí debe ser obligatorio para un emprendedor es preguntarse qué es lo que nadie le puede copiar. Porque he dicho que se puede copiar casi todo, no todo.

Creo que es una pregunta imprescindible, sumamente necesaria para poder enfrentarse al reto de proponer valor al mercado, y descubrir seis meses más tarde, que empresas consolidadas han asumido esa propuesta de valor, y el mercado se la compra.

Junto con esa pregunta imprescindible, va unida otra. ¿Qué me pasa a mí y a mi propuesta de valor, cuando ésta se copia?

Desde las respuestas a estas preguntas, debe, desde mi punto de vista, trazarse la estrategia de llegada al mercado, porque ya descuentas que te van a copiar, todo aquello que es copiable.

¿Y qué es eso que no es copiable? Depende en cada caso, pero hay algo que nunca falla: cómo hacemos nosotros las cosas, cómo generamos las ideas, cómo negociamos, cómo, personalmente, llegamos al mercado. Nosotros, como personas, con una forma propia
de hacer, no somos copiables. Se pueden copiar las ideas, pero no se pueden copiar las personas.

Así que, reflexionemos, ¿qué es aquello de nosotros que es genuino, singular, único, e irrepetible? Sobre esto, en mi opinión, reside el primer pilar de nuestra verdadera ventaja competitiva, como emprendedores.

El segundo pilar reside en cómo hacer de la copia por el mercado, una ventaja competitiva, y hay mil formas de hacerlo: dejando que te copien, identificando los mensajes claves, dejando que se genere mercado, por otros, un mercado que a nosotros nos costaría generar mucho tiempo y dinero; observando las dificultades que se encuentran, observando las estrategias; utilizando a los que copian como elemento con el que competir (ya se sabe que una de las mejores herramientas que te ayuda a definirte, es un “enemigo”), etc. etc. etc.

No pensemos, como emprendedores, desde mi punto de vista, que no nos podemos permitir que nos copien, y por ello dejemos de participar en actividades que son sumamente necesarias a día de hoy, como el networking o las redes sociales. Pensemos, más bien, cómo generar ventaja competitiva, partiendo de la base de que nos van a copiar…y queremos que nos copien…hasta donde se puede…¿o no?

Formándonos para adaptarnos a los nuevos tiempos

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Artículo publicado en la revista nº 10 de Asicma, Asociación de Empresas de Ingeniería, Consultoría, Medio Ambiente, Arquitectura y Servicios Tecnológicos de Madrid

De un tiempo a esta parte, el entorno y las circunstancias en las que hemos de desarrollar nuestro trabajo se han convertido en algo sumamente complejo, demandantes de respuestas rápidas, de decisiones tomadas en un alto grado de incertidumbre, y de una habilidad muy elevada para adaptarse y para ser flexible.

Hemos pasado de una concepción y realización del trabajo, casi en serie, a una realidad de proyectos únicos, complejos, cada uno diferente del otro, y por tanto, requiriendo necesidades nuevas cada vez.

La formación tradicional nos ha enseñado para trabajar en un entorno más o menos de certidumbre: “las cosas se hacen así”, donde el  énfasis estaba hecho en las capacidades técnicas. Era lo que se necesitaba.

El conocimiento y la capacidad técnica era un grado. Ahora, el conocimiento está accesible, está en todas partes, a un clic, tanto en los grandes recursos on-line disponibles, como en la propia formación técnica, que muchas veces, ha pasado ya incluso a ser gratuita (iniciativas como las MOCCs, Massive Open Online Course) están en auge y expansión en estos momentos, y todas las grandes universidades y escuelas de postgrado se han subido ya al carro (http://www.youtube.com/watch?v=eW3gMGqcZQc#!)

Esto implica que la ventaja competitiva no se encuentra ya en el conocimiento técnico. El entorno demanda máxima flexibilidad y máxima adaptación, gestión de la incertidumbre, capacidad altísima de negociación y de diálogo, y puesta en valor de capacidades y habilidades “humanas”, de relación, no técnicas.

Eso obliga a un cambio radical en el tipo de formación que necesitamos, dirigiéndonos obligadamente a una formación que nos ayude a descubrir y a entrenarnos en aquello que nos hace de verdad humanos:

  • Adquisición y desarrollo de un punto de vista propio y que nos ayude, al mismo tiempo, a cuestionarlo, para ir siendo cada vez más abiertos de mente, y de espíritu.
  • Confianza en nosotros mismos y en nuestras emociones, ya que son la base de nuestra capacidad y habilidad de relacionarnos, de dialogar, y de negociar.
  • Entrenamiento y adquisición de sensación de comodidad en entornos de máxima incertidumbre y cambio.

Estas tres cuestiones, y todas las que llevan asociadas, no es posible adquirirlas estando sentados escuchando ó leyendo. Escuchar y leer es una condición necesaria, pero no suficiente.

Tienen que ser completadas con formación experiencial. Para sentirnos cada vez más cómodos con la incertidumbre, tenemos que ponernos en esas situaciones. Para sentirnos cómodos dialogando y negociando en entornos de alta exigencia, tenemos que ponernos en esas situaciones. Para sentirnos cómodos en nuestra piel, tenemos que sentirnos en nuestra piel.

Eso es lo que hace la formación experiencial, colocarnos en situaciones simuladas, en entornos seguros, donde podemos descubrir, adquirir, practicar y perfeccionar nuestras habilidades relacionales.

Existen muchas posibilidades para impartir y recibir esa formación experiencial, y quizá una de las más potentes, sea la que se realiza con técnicas de teatro, de movimiento, y de arte, que te sacan de tu entorno habitual, y te descubren cuestiones y capacidades insospechadas dentro de ti mismo. Este tipo de formación se utiliza desde hace más de 30 años en Universidades como Harvard, el MIT y distintas escuelas de negocio. En España se está empezando a utilizar tímidamente, ya que existe el prejuicio de que, en la situación en la que estamos, “no es necesaria”, cuando en realidad, es más necesaria que nunca, ya que aquél profesional y aquella empresa que tenga profesionales “entrenados”  son los que contarán con ventaja competitiva.

Imágenes de un entrenamiento en habilidades directivas, de una escuela de MOOC y de un entrenador de manipulación de maquinaria en realidad virtual

Esta formación experiencial se puede completar con formación e-learning y con técnicas de realidad virtual. La tecnología de Kinect (http://www.youtube.com/watch?v=5GXdNQzoPrk&feature=youtu.be) y la realidad virtual, son dos herramientas potentísimas para convertir el espacio de formación, en un espacio, al igual que le pasa a la formación experiencial, de aprender haciendo. La disminución de costes y el aumento de la productividad son exponenciales. ¿Cuántos accidentes se pueden evitar entrenando a los conductores de transporte público, a operarios de tuneladoras y maquinaria pesada, a conductores de vehículos pesados? ¿Cuál es el coste de una mala conducción, ó de una mala manipulación, o de una mala dirección o directriz en el día a día?

A mí, particularmente, me gusta mucho el formato de e-learning en el que no hay un temario desarrollado con grandes textos, sino simplemente, una colección de preguntas relacionadas con el tema que estás trabajando, de tal manera que te obliga a buscar, a indagar, a reflexionar, a cuestionar, a crearte, obligadamente, un punto de vista propio, que, además, tienes que ir cambiando sí o sí.

Por último, existe otro tipo de formación interesante, o muy interesante, y novedosa, que es la que proporcionan las aplicaciones de dispositivos móviles, las apps. A tu disposición en cualquier momento, sin necesidad de libros, ni de apuntes, ni de ordenador, yendo en el metro, en el autobús, estando en una cafetería, donde quieras, puedes mejorar tu conocimientos, ó entrenarte en alguna habilidad concreta, ó retarte a ti mismo, ó retar a otros en una habilidad concreta.

En resumen, tenemos a nuestra disposición una gran variedad de formaciones no clásicas, que nos pueden ayudar, y mucho, a ser muy competitivos en estos nuevos tiempos. ¿A qué esperamos para utilizarlas? Es obligado si queremos diferenciarnos y crecer.

Sólo por hoy…

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Compartimos este texto de Sibyl F. Partridge, que, aunque no suscribimos al cien por cien, sí suscribimos su fondo y su filosofía. Diez actitudes nuestras que podemos practicar, sólo por hoy…únicamente son 12 horas. Si esto lo hacemos, cada día, ¿qué resultará?

1.- Sólo por hoy, seré feliz.

2.- Sólo por hoy, trataré de ajustarme a lo que es en lugar de tratar de ajustar todas las cosas a mis propios deseos.

3.- Sólo por hoy, cuidaré mi cuerpo.

Study for the Spanish Dancer. John Singer Sargent4.- Sólo por hoy, trataré de fortalecer mi mente.

5.- Sólo por hoy, ejercitaré mi alma de tres maneras: haré algún bien a alguien sin que él lo sepa. Haré dos cosas que no me apetece hacer.

6.- Sólo por hoy, seré agradable.

7.- Sólo por hoy, trataré de vivir únicamente este día, sin abordar todo el problema de mi vida a la vez.

8.- Sólo por hoy, tendré un programa.

9.- Sólo por hoy, tendré media hora tranquila para mí mismo y descansaré.

10.- Sólo por hoy, no tendré miedo, especialmente, no tendré miedo de ser feliz, de gozar de lo que es hermoso, de amar y de creer que aquellos que amo, me aman.

Tiempos de emprendimiento, colaboración y apoyo

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Enmarcada dentro de las actividades de la Semana de la Ingeniería de Caminos 2013, el día 8 de marzo de 2013 se celebró la conferencia y mesa redonda “Tiempos de emprendimiento, colaboración y apoyo”

Se contó con la presencia de D. Julio Rodríguez Díaz (coordinador de la Red de Mentores de Madrid), D. Miguel Ángel de Mingo (Presidente de EmprendeCaminos) y Dª Oliva González (coordinadora de la Red de Mentores de la Demarcación de Madrid), actuando de moderadora esta última.

A lo largo de 90 minutos, se habló de los principales conceptos que subyacen bajo el paraguas del “mentoring”, y se presentó la Red de Mentores de la Demarcación de Madrid, un proyecto dirigido a Ingenieros de Caminos colegiados.

El proyecto nace a raíz de la actual situación económica, que se considera como una oportunidad para colaborar y para apoyarse unos a otros. Se utilizó el dicho de “ningún mar en calma hizo experto a un marinero” para indicar que estos tiempos inciertos nos dan la oportunidad de sacar lo mejor de nosotros mismos, la posibilidad de encontrar nuestra propia voz, y dejar de ser, si lo hemos sido, un eco de los demás.

mentor-218x300Hace tiempo, y sobre todo, fuera de España, que está extendido el concepto de mentoring, y existen miles de posibilidades, en casi todos los sectores y campos, para buscar y encontrar mentores. Una de las posibilidades más conocidas son las Redes de Mentores, que existen de muchas y muy diversas formas: desde mentores para adolescentes y jóvenes, hasta mentores religiosos.

En un campo más cercano a nuestra actividad, se pueden encontrar muchas Redes de Mentores, fuera y dentro de las empresas, para emprendedores y para directivos. En España, este tipo de redes empiezan a ser conocidas.

Así tenemos el ejemplo de la Red de Mentores de Madrid, con cuyo coordinador, D. Julio Rodríguez Díaz, contamos en la mesa redonda. Impulsada por la Fundación Madrid+d, la Cámara de Comercio de Madrid, AJE, APD, CEIM y Ministerio de Industria, esta Red se dirige a emprendedores de base tecnológica con empresa fundada y con una vida entre uno y cinco años.

Entre las cuestiones claves que se mencionaron a la hora de definir qué es mentoring, y cuáles son los beneficios de este tipo de relación, se pueden destacar:

  • La relación entre mentor y mentorizado es una relación de confianza, basada en el compromiso y en la voluntariedad, sin intercambio monetario de por medio.
  • El objetivo de esta relación es compartir experiencias y puntos de vista, de tal forma que el mentorizado obtiene desarrollo personal y profesional.
  • Existen tres grandes áreas que se pueden tratar dentro de este tipo relación: un área ontológica, un área de habilidades, y un área de conocimiento.
  • El área ontológica se refiere a cuestiones de valores y de desarrollo personal.
  • El área de habilidades está relacionada con habilidades concretas, casi siempre habilidades directivas, de relación, de comunicación, de negociación.
  • El área de conocimiento está relacionada con conocimientos concretos en distintos campos de experiencia: financiación, marketing, ventas, etc.
  • Para ser mentor se necesita una cierta experiencia, y una voluntariedad y un compromiso de compartir esa experiencia.
  • Para ser mentorizado se necesita compromiso, y la apertura hacia puntos de vista diferentes.
  • Las relaciones de mentoring es bueno que no duren eternamente. Tienen principio y fin. Una buena duración temporal son seis meses.
  • Un mentor no es un patrocinador, un consultor, un asesor, ni un coach.
  • Las relaciones de mentoring se basan en la confianza y en la confidencialidad. La confidencialidad se firma el primer día a través de un acuerdo de confidencialidad. La confianza se construye día a día, y tiene que ser mutua.
  • El mentorizado debe tener claro al inicio de la relación qué objetivo quiere conseguir con la misma, y en qué terreno, si ontológico, de habilidades, de conocimiento, etc.
  • Las redes de mentores ponen en relación a mentores y a mentorizados, tanto a través de la formación de “parejas” mentor-mentorizado, como a través de reuniones de grupo.

Recogiendo estas premisas, se pone en marcha la Red de Mentores de la Demarcación de Madrid, cuyo público objetivo son los ingenieros de caminos colegiados, que reúnan una de estas tres características:

a) Están en un punto de inflexión de su carrera profesional.
b) Tienen una idea de negocio que llevar a la práctica.
c) Tienen un emprendimiento de reciente constitución.

La Red se lanza en breve con una fase piloto, con un máximo de 15 parejas mentor-mentorizado, y se aceptarán candidaturas tanto de mentores como de personas que quieran un mentor.

Los mentores de esta red serán profesionales de todos los sectores, no únicamente ingenieros de caminos, respondiendo así a las necesidades de una economía globalizada.

Esta fase piloto terminará a finales de julio, momento en el que se procederá a una evaluación de dicha fase, para determinar la evolución a fases siguientes.

En la conferencia se habló también de la Red de Mentores de Madrid y de la asociación Emprende Caminos.

La Red de Mentores de Madrid es una iniciativa dirigida a empresas de reciente constitución e innovadoras mediante la cual se brinda el apoyo de un mentor (empresario o profesional de reconocida trayectoria) durante un período de seis meses.

La asociación EmprendeCaminos  formada por emprendedores y profesionales libres aglutina a su alrededor a todas aquellas personas interesadas en el emprendimiento, y vinculadas de alguna manera a la ingeniería de caminos. Surgió para promover y amplificar la actividad profesional y empresarial de este colectivo, apoyándose en la potencia que supone la colaboración en red. Es un punto de encuentro para aportar y promocionar ideas, información, oportunidades, iniciativas, etc.

El teatro como herramienta de desarrollo personal y profesional

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Artículo redactado para el portal Qué aprendemos hoy

El mes pasado, en el artículo “¿Qué métodos existen a la hora de emprender un camino de desarrollo personal?” presentaba una serie de herramientas y métodos que pueden ser interesantes a la hora de emprender un camino de desarrollo personal, y mencionaba que en sucesivas publicaciones, iría hablando de cada uno de ellos.

En esta ocasión, voy a hablar del teatro.

Cualquier persona interesada en conocerse mejor, y en desarrollarse personal y profesionalmente, debería, en mi opinión, en algún momento de su vida, acudir a clases de teatro. No es necesario buscar la excusa de que “bueno, pero es que yo no quiero ser actor/actriz”, ya que existen diversas escuelas dirigidas a personas que no quieren ser profesionales de la actuación, y también hay diversas empresas que utilizan el teatro como herramienta para el desarrollo de habilidades directivas.

El fundamento es bien sencillo. Todos, quien más y quien menos, actuamos. Todos poseemos diversos personajes propios, que utilizamos, unos con mayor conocimiento que otros, para poder desenvolvernos en nuestra vida diaria.

Aprendemos desde muy pequeños qué es lo que nos conviene mostrar y qué es lo que nos conviene ocultar, y desarrollamos diversas estrategias que construyen muros, fortalezas y barreras para sostener ese mostrar y no mostrar.

Por tanto, dentro de nosotros, quedan ocultos y muchas veces bloqueados, innumerables recursos que podrían ayudarnos a desenvolvernos mejor, tanto en la vida personal como en la profesional. Asimismo, se “súper-desarrollan” por así decirlo, otras capacidades y habilidades que, a veces, por mal utilizadas, nos ponen en determinados compromisos.

36207_10150189524805162_6428745_nEl teatro permite bucear dentro de nosotros, luchar con nuestros bloqueos, y moderar el uso de las capacidades que mostramos; alguna vez las compensamos con las que creemos que no tenemos. De una forma lúdica y divertida, se desarrolla la espontaneidad, recuperando el juego e improvisando. Se trabaja la voz, la postura corporal, la respiración. Se trabajan las emociones. Se analizan los personajes, identificando los objetivos, mostrando los conflictos.

Ya sólo poniéndose en la situación del juego, se desarrolla la creatividad, la imaginación, se incrementan los recursos, la forma en la que reaccionamos ante determinadas circunstancias…

Si queremos ser más serios o más comprometidos con nuestro desarrollo, entonces pediremos hacer personajes que sean contrarios a lo que nosotros mostramos en el día a día; y entonces, lidiaremos con aquellas cuestiones y emociones que no nos permitimos. Por ejemplo, si pensamos en la rabia, y elegimos un personaje furibundo, lucharemos con nosotros mismos, y finalmente la liberaremos, le daremos lugar dentro de nosotros; y dejaremos de señalarla y reprimirla.

Y si ya nos ponemos demasiado serios, entonces pediremos improvisaciones que nos reten, que nos pongan en situaciones comprometidas para nosotros mismos, y nos permitiremos  investigar nuestros recursos para salir airosos de esas situaciones, sabiendo en definitiva, que todo es juego y que, paradójicamente, no nos jugamos nada

Ya sea a través del juego, de las improvisaciones, de los personajes o de todo ello en conjunto, los juicios, los prejuicios, las limitaciones y las sobredemandas sobre nosotros mismos; y también sobre los demás, quedan expuestos y a la luz, pudiendo desde ahí, construir, crecer y evolucionar, y sobre todo, darle un lugar mejor a todas las partes de nosotros mismos.

Los juicios y creencias negativ@s sobre un@ mism@

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La mayoría de las veces, nosotr@s somos nuestros peores jueces, y tratamos de bloquear y de reprimir, y por supuesto, de no mostrar, determinados aspectos nuestros.

Con todo ello, lo único que conseguimos es detraer parte, y a veces, gran parte, de nuestra energía, impidiendo que estemos presentes al 100% en lo que está ocurriendo en cada momento.

Así, parte de nuestra energía y atención se emplea en los bloqueos y en el no mostrar, y la otra parte, en lo que creemos que va a pasar si se nos ve lo que no queremos mostrar, en los juicios y comentarios que harán los demás,  en dónde se encuentra el origen de lo que no queremos mostrar, y…cien cosas más. Lo que queda disponible, es lo que empleamos para estar y actuar ante el momento presente.

Los juicios sobre un@ mism@Es muy importante ser conscientes de que esto nos pasa a tod@s, en mayor o menor medida, y que uno de los objetivos del trabajo personal, de cara a evolucionar como personas y como profesionales, es:

1.- Identificar todos y cada uno de los juicios y creencias que hacemos sobre nosotr@s mism@s.

2.- Darles un lugar y un contexto dentro de nosotr@s mism@s, y respetarlo.

3.- Identificar qué tienen de positivo: si digo que no soy buen comercial, porque no soy hablador, por ejemplo, tenemos que ver qué es lo bueno de no ser hablador, y cómo eso bueno, me beneficia como comercial…

4.- Valorar a partir de la identificación de lo positivo, mi singularidad.

5.- Trabajar para mejorar aquello en lo que me pueden limitar.

El tema no es juzgar o eliminar una parte determinada de uno mismo, ni lo que la representa en el mundo. Lo importante es considerar como estas partes se relacionan en el interno del sistema que las comprende, y cambiar, mejorar, optimizar esta relación“. Jader Tolja

Entrenarse en habilidades directivas

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Para nosotros, no existe la formación en habilidades directivas. Existe el entrenamiento, entendiéndose por éste a un proceso regular y continuo, en el que una persona ó un grupo de personas, se compromete en un proceso de desarrollo y mejora de capacidades, competencias, conocimientos y habilidades prácticas.

Es decir, es un proceso que requiere compromiso, entrega y dedicación, y en donde la materia prima con la que se trabaja es un@ mism@.

En este proceso, si está bien conducido y realizado, se consigue autoconocimiento, autodominio, mejor conocimiento de los demás, y dominio de distintas circunstancias y experiencias.

Al igual que un músico, un actor ó un deportista, alguien que quiera desenvolverse cómodamente en distintos tipos de circunstancias (gestión comercial, negociación, argumentación, comunicación, presentaciones en público, gestión de equipos, liderazgo, motivación, etc.), puede y debe entrenarse en ellas.

Para ello, sólo se necesita algo de tiempo, y compromiso por nuestra parte, amén de un espacio adecuado, donde se respete la confidencialidad, y se sepa crear el clima adecuado. También es fundamental el equipo que lidere los entrenamientos, ya que sin el feedback adecuado, el entrenamiento no nos lleva a ninguna parte.

Una sesión típica de entrenamiento debería estar conformada de la siguiente forma:

A.- Notas técnicas sobre la habilidad a entrenar.
B.- Generación del clima adecuado de confianza, credibilidad, sintonía y confidencialidad adecuado.
C.- Elección de las situaciones a trabajar.
D.- Preparación de las situaciones.
E.- Vivencia de las situaciones, a través de distintas técnicas, en función de la cultura organizacional en la que se esté trabajando.
F.- Proceso de feedback: técnico, corporal, gestual, emocional, argumentativo.
G.- Nueva preparación de las situaciones de acuerdo al feedback recibido.

Entren-Arte

Los puntos D, E, F y G forman un ciclo que se repite varias veces, en función del tiempo disponible, y de las necesidades y compromisos de los participantes.

Las sesiones de entrenamiento son exigentes en energía, en entrega, y en exposición personal, por lo que es muy importante toda la preparación previa. Cada grupo y cada persona es diferente, y es muy importante entender que cada persona y cada grupo se debe tratar con mucha suavidad, con mucha exquisitez y con mucho mimo. El resultado depende en gran medida de estas tres últimas cuestiones.

Teniendo esto permanentemente presente, es posible poner al participante y a los participantes, en situaciones muy duras y muy complejas, permitiendo posibilidades de crecimiento y de desarrollo muy elevadas.

¿Necesito un socio para emprender?

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Artículo publicado en el blog de “Avalon, la red de expertos

Si hay un tema peliagudo y controvertido a la hora de emprender, es la necesidad, o no, de determinadas figuras que, aparentemente, pueden prestar o añadir valor al negocio que se está emprendiendo.

Entre esas figuras podríamos destacar las siguiente: soci@s, mentores/as, consejeros/as, coaches, formadores y aceleradoras.

Ya sólo teniendo en cuenta estas figuras, a mí me entra un poco de agobio, porque son muchas, y el negocio, como generador de valor apenas ha empezado.

Y de entre todas ellas, la más controvertida, por las dificultades que puede llegar a generar, es la figura del soci@. Dedico el resto de esta reflexión a esta figura, y en sucesivos artículos, iré dedicando reflexiones a cada una de las restantes.

Como emprendedor, yo habré tenido una idea de negocio, habré identificado un nicho de mercado, habré visto la forma de generar valor para ese nicho de mercado, y habré tenido las ganas, la fe, y la pasión, no sólo de dejarlo todo por esa idea, sino de arriesgar parte de mi patrimonio en ella.

Y entonces, la pregunta fundamental que me tengo que hacer es, ¿necesito un soci@? Y la siguiente pregunta sería, ¿para qué lo necesit@?

Y si contesto afirmativamente a la primera, y razonadamente a la segunda, la siguiente pregunta que me tengo que hacer es, ¿y qué tipo de soci@, un soci@ capitalista, un soci@ que aporte know-how técnico, un soci@ que aporte know-how de gestión, un soci@ que aporte negocio, un soci@ que…?

Y cuando he terminado de identificar el perfil de soci@ o soci@s adecuad@s, entonces me tengo que preguntar, ¿quién o quiénes pueden ser?

Y omito expresamente la posibilidad de que ya tuviera identificado a determinadas personas, e incluso, que ya tuviera soci@s pactados.

¿Por qué?

Porque una cosa es tener los soci@s y otra tener los adecuados.

Conviene analizar fríamente, como si estuviéramos absolutamente solos, si necesitamos soci@s, y caso de necesitarlos, de qué tipo y en qué forma.

Y después de concluir, que, efectivamente necesito soci@s, me vuelvo a preguntar, eso para lo que necesito soci@s, ¿lo puedo subcontratar o lo puedo conseguir de alguna otra forma que no sea teniendo soci@s, bien a través de un mentor, o de un consejero?

Si la respuesta es que no, entonces tengo que pensar en otra pregunta, ¿en qué porcentaje entra como soci@ y qué implica que entre con ese porcentaje? ¿Implica que debo ceder poder de gestión, que debo ceder poder de decisión? ¿Qué implicaciones tiene para mí y para la sociedad que genera el negocio, esa cesión de poder de gestión, de poder decisión? ¿Y qué implicaciones tendrían para mí y para la sociedad, una irresponsabilidad con consecuencias penales de ese soci@? ¿Cómo puedo limitar los riesgos? ¿Estoy dispuesto a asumirlos?

Si no estoy dispuesto a asumir los riesgos que conlleva, entonces, quizá, debiera volver a plantearme las preguntas previas, ¿necesito de verdad esos soci@s? ¿Puedo conseguir eso que me aportarían de alguna otra forma en el mercado? ¿A qué coste? ¿Conozco, por ejemplo, la opción de cuentas en participación?

Algunos pensaréis que soy una agorera, pero no. La mayoría de los emprendedores, en algún momento de la vida de sus empresas, ha experimentado en sus carnes las enormes decepciones y dificultades que se pasan con los socios.

Bien porque reclamen que la idea es suya. Bien porque su visión sea distinta, con lo que la dirección de hacia dónde ir se empieza a enturbiar. Bien porque el estilo de gestión y las decisiones a tomar son diferentes, y mientras unos quieren reservar el beneficio para generar crecimiento empresarial, otros quieren repartir ese beneficio entre los socios. Bien porque alguno se aprovecha de la estructura existente y monta una empresa paralela, desviando clientes, marca, negocio, etc. mientras penaliza e invalida la gestión diaria. Y así podría seguir enumerando dificultades, a cada cual más complicada y difícil de sostener.

Desde mi punto de vista, tener soci@s es una decisión íntima y voluntaria. Depende de cada uno de nosotros. Y esa decisión puede marcar la viabilidad de la aventura emprendida. Valoremos las opciones. Valoremos los riesgos. Y después, emprendamos la aventura, con coberturas. Y si podemos, y nos atrevemos, que en su mayor medida, esas coberturas sean a través del mercado, y no a través de soci@s…

Y tú, ¿necesitas, de verdad, un soci@?

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