Entrenamiento personal y directivo

Artículos y noticias relacionadas con la formación y el desarrollo personal y profesional. Entrenamiento de habilidades directivas.

Nombrar la realidad

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Cada vez está más de moda el no querer ver la realidad tal como es. Es algo sutil, pero la cuestión es que ahí está.

No creemos que en otras épocas haya estado de moda ver la realidad tal como es. Es algo que siempre cuesta, sobre todo si la realidad es difícil. Sin embargo, nunca hubo propuestas tal y como hay ahora. Casi estandarizadas. Caracterizadas, y etiquetadas, bajo el término de desarrollo personal.

Hoy en día, asistimos a un fenómeno creciente, en el que está de moda ser relativos. Y ese ser relativos se impulsa a través de animarnos a todos a considerar las palabras que nos decimos, y con las que caracterizamos la realidad, como etiquetas.

No hay límites, hay que perseguir los sueños, no hay barreras, no hay errores, no hay fracasos, no hay éxitos, no hay…todo lo que no quieras que haya. Y hay, todo lo que quieras que haya. Todo depende de cómo lo nombres, y de cómo te lo presentes a tí mismo.

Y esto, en nuestra opinión, es muy peligroso.

Fuente de la imagen: http://www.pinterest.com/pin/86835099040054470/

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Estando de acuerdo en el hecho de que es necesario tener una actitud positiva ante la vida, y ante las circunstancias, nosotros creemos que es necesario nombrar.

Nombrar la realidad tal y como es, ya que es lo que nos permite forjar un carácter y una voluntad fuertes. Es lo que nos permite avanzar.

Si alguien que ha fracasado, no reconoce que ha fracasado, pierde una oportunidad única de aprender a sostener el fracaso, de lidiar con la frustración. De aprender para poder seguir adelante, con cimientos, con mimbres fuertes, con la voluntad fortalecida.

Si alguien que ha tenido éxito, no reconoce que tiene éxito, pierde también una oportunidad única de aprender a sostener ese éxito, de lidiar con la euforia. De aprender para poder seguir adelante, con cimientos, con mimbres fuertes, con el ego bajo control.

Tratar de relativizar el éxito o el fracaso, pueden llevar a querer disfrazar la realidad, que sea de otra manera, más bonita, o más manejable, haciendo que el individuo deje parte de su esencia por el camino.

Nombrar la realidad es importante. Nombrarla bien. De la forma más precisa posible. Permite el nacimiento de la seguridad, de la confianza básica. Permite el crecimiento desde la aceptación de la realidad, tal cual es.

Relativizar la realidad, trivializa la misma, y trivializa a la persona. Hace de la realidad una caricatura, y hace de la persona una caricatura. La realidad tiene límites. Circunstancias. Dificultades. Posibilidades. Si trivializamos con ella, trivializamos con nuestra propia vida, y con nuestras capacidades.

Nosotros preferimos nombrar el fracaso, si hemos fracasado. Preferimos dibujar bien los límites, las barreras y la dificultades, para poder ver la forma de sortearlos, atravesarlos, conquistarlos.

Si trivializamos, perdemos los contornos, y perdemos la posibilidad de dibujar estrategias precisas. Es verdad, que así, si hay dificultades, parecen menos dificultades, pero, ¿alguien se imagina a un ingeniero que tenga que proyectar una carretera, prefiriendo no ver los ríos y las montañas?

La propuesta que venimos escuchando desde hace ya un tiempo, y que cada vez es más fuerte, consiste nada más y nada menos que en eso. Deje usted de contemplar con precisión los mapas, la geografía. El río no necesariamente es un río, sino un riachuelo. La montaña no necesariamente es una montaña, sino un montículo. O, directamente, no hay río. No hay montaña.

Pero señores, sí hay ríos. Sí hay montañas. Y tenemos capacidad, todos, de sobra, para poder sortear los ríos, o navegarlos, o cruzarlos a nado, o a pie. Y tenemos capacidad, todos, de sobra, para poder subir montañas. O tender funiculares. O trazar carreteras.

Nombrar la realidad nos da la posibilidad de descubrir nuestra capacidad. No sucumbamos a relativizarla. No nos neguemos a ser capaces de sostener el fracaso, con mayúsculas. Si hay fracaso, hay fracaso. No nos neguemos a ser capaces de sostener el éxito, con mayúsculas. Si hay éxito, hay éxito.

Nuestra capacidad, y nuestros verdaderos límites nos esperan. Nombrémoslos. Aceptémoslos. No nos conformemos. No relativicemos.  ¿No?

La gestión del prejuicio

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Leyendo el artículo que publicó Bárbara Fernández en su blog, i de Igualdad, sobre el día de la mujer, nos surgió la idea de hacer una pequeña reflexión sobre los prejuicios y sobre cómo se pueden gestionar.

Los prejuicios son lo primero que salta como un resorte dentro de nosotros cada vez que estamos delante de la realidad, de los demás, de las circunstancias, de lo que nos dicen, etc.

Si no hacemos el ejercicio de ser conscientes de ellos, pueden llegar a condicionar, y mucho, nuestra capacidad de actuación sobre la realidad, manteniendo determinadas situaciones, determinados resultados, y determinadas actitudes.

Fuente de la imagen:http://lisa-falzon.com/meluseena-art/

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Ser conscientes de nuestros prejuicios, de nuestras formas de mirar, de nuestras expectativas, no es algo irreal, no es algo inalcanzable.

Es algo sencillo, una vez que nos damos cuenta, una vez que empezamos a mirar dentro.

Todos llevamos una herencia. Todos pertenecemos a distintos grupos. Todos hemos llegado hasta el día de hoy, habiéndonos hecho una composición de lugar que hemos interiorizado sobre nuestra experiencia de vida, sobre cómo podemos hacer que lo que queremos se haga realidad, y también nos hemos contado, muchas veces, una historia para explicarnos por qué aquello que queríamos, o que queremos, no es una realidad.

Esto implica entonces, que nos hemos contado historias que reflejan nuestra idea sobre nosotros mismos, nuestra idea sobre los grupos a los que pertenecemos, nuestra idea sobre los otros que no pertenecen a nuestros grupos, y nuestra idea sobre la realidad en general, y la vida en particular.

Todas esas historias, todas esas ideas, están tejidas con prejuicios, con juicios, con expectativas, y con emociones asociadas.

La gestión del prejuicio implica, primero, reconocer que tenemos esas historias, para después empezar a escucharlas, a ver de qué están hechas. Implica que las miremos desde fuera, y que las pongamos en cuestión. Y ese ponerlas en cuestión no implica penalizarlas, simplemente implica preguntarse, ¿y si esto fuera de otra manera? ¿de qué otra manera puede ser?

No hay verdades absolutas, no hay certidumbre, así que, si se hace la pregunta, la respuesta llega. Y si no llega, quizá, se puede pedir ayuda a otro: esto, ¿tú, cómo lo ves? 

Generalmente la respuesta es diferente de la historia que hemos llevado dentro durante mucho tiempo. Quizá nos puede generar rechazo. Quizá nos puede sorprender. Quizá no queramos verla. Pero existe, y es diferente.

Pasado el primer momento, podemos intentar generar opciones distintas, si probamos a asumir que esa otra historia es posible, que esa otra forma de mirar es posible. Y entonces, en general, se abren otros caminos, se abren otras opciones, que nos permiten avanzar, que nos permiten hacer cambios, ya que nosotros hemos cambiado. Ganamos capacidad de actuación, si queremos.

Habrá veces que estos pasos sean mas fáciles en unas ocasiones que en otras. De nosotros depende decidir hasta dónde llegamos, y cuál es la responsabilidad que asumimos. Lo que nosotros tenemos claro, es que, sea cual sea la dificultad, la gestión del prejuicio siempre merece la pena, porque siempre abre caminos. Porque siempre permite una mejor cartografía de la realidad, y si no es mejor, sí es diferente, más amplia, y permite que empecemos a contarnos otras historias, quizá más amables con nosotros mismos, con los demás, y con la vida en general.

De nosotros depende. ¿O no?

Nuestro deseo para estos días de Navidad

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Os deseamos a tod@s muy buenos días de descanso, en compañía de vuestros seres más queridos, y una buena entrada y salida de año. Que encontremos poco a poco nuestra propia voz, que sepamos darle valor, y que empecemos a usarla.

Feliz Navidad

Felicitación de Navidad

Viaje a Ítaca

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Este artículo fue escrito para Madrid+d. Es una reflexión sobre los procesos de mentoring a emprendedores.

¿Qué hace una persona como yo en un sitio como éste? Ésta es una pregunta que me he hecho muchas veces, desde que entré a formar parte de la Red de Mentores de Madrid. Y la respuesta es, siempre, invariablemente, aprender. Aprender y compartir.

Oliva González. Mentora de la Red de Mentores de Madrid. Socia directora de MyO Company

Quizá a algunos les pueda parecer extraña la respuesta, viniendo de una mentora. Pero, indudablemente, la respuesta es ésa, al menos para mí. Ser mentor ó mentora, desde mi punto de vista, es de lo mejor que te puede pasar. ¿Por qué?

Porque te obliga a revisar tu experiencia, a reflexionarla, a meditarla, a encontrar la manera de contarla para que a la persona de la que eres mentor le sirva.

Porque te obliga a escuchar, a tratar de ver a la otra persona, su punto de vista, a veces muy diferente al tuyo.

Porque te confronta contigo mismo, con tus dificultades, con tus miedos, con tu zona de confort. Es curioso que esto, pase casi siempre. Tu mentorizado te cuenta y te muestra sus dificultades, y en ese contar, tú descubres, invariablemente, alguna tuya.

Entonces, el espacio compartido se vuelve un reto, un desafío, ya que hay dos personas compartiendo para crecer, personal y profesionalmente. Y es ese espacio, verdaderamente, lo que más me gusta a mí.

No creo que los espacios de mentoring deban ser espacios de formación, donde uno se coloca en una posición, de saber más, y otro, en otra posición, la de recibir, porque aparentemente sabe menos.

Creo en los espacios de mentoring, en los que las dos personas se encuentran en igualdad, con dos roles bien diferentes, pero en igualdad. Con el deseo de compartir y con el deseo de crecer. Aportando su punto de vista, generando confianza, intentando ser cada vez más abiertos, dejando que, de alguna manera, el otro te rete y te transforme.

Y os preguntaréis de qué hablamos y qué tipo de personas estamos involucradas en estos espacios. En mi caso, mis mentorizados han sido un ingeniero agrónomo y un economista. Los dos, emprendedores de base tecnológica en el sector de la energía: el primero de ellos con una empresa dedicada a la energía fotovoltaica, y el otro con una empresa dedicada a ahorro energético.

En nuestras sesiones hemos hablado de cómo armar buenos cimientos financieros y comerciales; hemos analizado fuentes de financiación no convencionales; de cómo seleccionar y formar a tu equipo; de cómo crear cultura; de cómo valorar una marca y de cómo generar valor para el mercado. En definitiva, de cómo un emprendedor de base tecnológica puede salir adelante, en la situación actual.

Compartir y debatir sobre este tipo de cuestiones, con personas deseosas de crecer y de desarrollarse, y de hacer crecer y desarrollar sus empresas, hace que, si el espacio de mentoring está bien construido, sea como un viaje a Ítaca. Un viaje en pos del conocimiento y de la experiencia, de la que ninguno de los participantes sale indemne.

Que alguien te brinde la posibilidad de ese viaje, es algo fabuloso. Algo que debe honrarse y respetarse. Algo que debe ser agradecido.

Y es en ese agradecimiento en el que me encuentro. Escribiendo esta pequeña reflexión para dar las gracias a la Red de Mentores de Madrid, por la idea, por el desarrollo, por contar conmigo, por invitar a compartir reflexiones e ideas. Por seleccionar a las personas que han compartido sus dificultades y sus necesidades conmigo. Por descubrirme otra manera, una buena manera, de viajar a Ítaca…

Sólo espero que dure muchos, muchos años…

odCuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
[…]
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años.
Kavafis. Ítaca.
Fuente:
www.pixelteca.com/rapsodas/kavafis/itaca.html

Diferencias entre coaching y mentoring

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Ayer nos hicieron esta pregunta, y reflexionando, hemos pensado que sería una buena idea escribir una pequeña nota sobre este tema.

Hay muchas diferencias entre coaching y mentoring, pero para nosotros, las fundamentales, serían las que afectan a lo siguiente:

1.- Puntos de vista

2.- Duración, periodicidad, y objetivos

3.- Perfiles y experiencia

4.- Tipo de relación

5.- Herramientas

1.- Puntos de vista

Para nosotros, quizá, esta es una de las diferencias más importantes que hay.

Todos nosotros tenemos un punto de vista, que determina nuestra forma de mirar, nuestra forma de relacionarnos con la realidad y con los demás. Nos enfocamos en unas cosas, y simplemente, no vemos, aunque estén, otras.

En un proceso de coaching, el coachee se entrena para identificar desde dónde mira, y ampliar y/o cambiar esa mirada. Se dice que un proceso de coaching no está completo, no se produce, si no se logra cambiar el observador, la forma de mirar. Para conseguir eso, es fundamental que el coach no comparta su punto de vista. Es a todas luces, irrelevante. El coach debe tratar de ser un espejo para su coachee, obviando y dejando de lado su punto de vista, sus juicios, lo que cree que le pasa al coachee y lo que cree que le vendría bien.

En un proceso de mentoring, sin embargo, es fundamental que el mentor comparta su punto de vista. La esencia del proceso radica ahí. En que el mentor comparta su experiencia, su punto de vista adquirido a través de esa experiencia. No sólo no debe dejar de lado sus juicios, sus creencias, etc. sino que es importante que los comparta, ya que ahí reside la riqueza del proceso. No se trata de descubrir cómo mira el mentorizado, sino de construir un espacio de reflexión a través de la compartición de puntos de vista y de experiencia.

2.- Duración y objetivos

Un proceso de mentoring normalmente suele durar más que un proceso de coaching. El proceso de mentoring se inicia a voluntad o iniciativa del mentorizado, y la periodicidad de las reuniones también.

Un proceso de coaching es un proceso bien delimitado en el tiempo, con una periodicidad concreta, fijada por ambas partes, y en la que el coach tiene un papel relevante.

Los objetivos, desde nuestro punto de vista, son radicalmente diferentes.

b8a9ad97b6a9f43b8d6e2cede5653a2bEl coaching es un proceso que tiene como objetivo fundamental mover a la acción, conseguir un objetivo profesional muy concreto, para lo cual, se establece un plan de acción también muy concreto.

En este mover a la acción, se pasa por distintas fases, en las que el coach “entrena” a su coachee. Un coach no puede ni debe dar consejos. No puede ni debe compartir su punto de vista. El objetivo es que el coachee descubra desde dónde mira, y cómo puede, desde ahí, ampliar su mirada.

El mentoring es un proceso que tiene como objetivo fundamental el generar un espacio de intercambio y de diálogo, que mueve fundamentalmente a la reflexión, y puede mover a la acción como consecuencia, pero no como objetivo. En este proceso, a diferencia del coaching, son fundamentales los consejos. No se tiene por qué descubrir desde dónde se mira.

3.- Perfiles y experiencia

Hay una diferencia sustancial entre un coach y un mentor. Un coach es alguien que se ha formado específicamente para ser coach, ya que el proceso de coaching es un proceso estructurado, con metodología concreta y con herramientas concretas. No tiene por qué tener una experiencia significativa en el campo de actuación de su coachee, aunque nosotros entendemos que es deseable para un coach que hace coaching ejecutivo, que haya tenido experiencia directiva.

Un mentor es alguien que tiene una experiencia significativa y dilatada en un campo ó campos concretos, que no se ha formado específicamente para ser mentor, y que comparte altruistamente su experiencia y su punto de vista en un diálogo que no tiene por qué ser estructurado ni con una metodología concreta. No tiene por qué conocer herramientas ni metodologías específicas, más allá de lo que compete a su campo de experiencia.

4.- Tipo de relación

La relación entre coach y coachee es una relación formal, contractual, con contraprestación económica.

La relación entre un mentor y su mentorizado es una relación no formal, o si se prefiere, menos estructurada, no contractual, y en muchas ocasiones, sin contraprestación económica.

5.- Herramientas

Como decíamos anteriormente, un coach ha tenido que formarse en una serie de competencias, herramientas, metodologías y habilidades, mientras que un mentor no. Son básicas la escucha, el hacer espejo, fundamentar juicios, identificar creencias, manejar distinciones, diseñar y construir visión, formulación de preguntas abiertas, el manejo del silencio, determinados ejercicios experienciales, de voz, cuerpo y movimiento, etc.

Si se tiene la suerte de poder contar con un mentor que además se ha formado como coach, fantástico, pero no es necesario. La herramienta fundamental del mentor es su propia experiencia, y su voluntad, deseo y compromiso de compartirla para el buen aprovechamiento por parte de su mentorizado.

Hay mucha literatura sobre coaching, y no tanta sobre mentoring, por lo que si alguien está interesado en profundizar en el proceso de mentoring, os sugerimos el siguiente enlace: http://www.versa.uk.com/apprenticeship/mentor_handbook.pdf

Una reflexión acerca del eneagrama

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Artículo escrito para el portal de conocimiento Qué Aprendemos Hoy

Cada vez se oye hablar más del eneagrama. Cada vez hay más artículos y cursos sobre ello, y a mí me da un poco de miedo y de respeto, tanto auge y tanta información sobre un tema que es complicado de dominar, difícil de entender y sobre todo, peligroso si no se utiliza bien.

Yo no soy experta en eneagrama, y no escribo este artículo en calidad de ello. Creo que es sumamente difícil ser experto en este tema. Lo escribo porque creo que es importante llamar la atención sobre lo que está ocurriendo.

El eneagrama es un modelo de la personalidad, cuyos orígenes se remontan, parece ser, a los sufíes, y que luego se ha ido trabajando y modificando por diversas personas e instituciones, cada una de las cuales le ha dado su enfoque particular, queriendo, de alguna manera, atribuirse el método y la escuela de pensamiento asociado.

Su objetivo inicial era comprender mejor la naturaleza humana y el universo mismo, descomponiendo ambas dos cuestiones en nueve formas diferentes. Para mí, se asemeja en ese sentido a la cábala.  Hoy en día predomina su uso aplicado a la personalidad y carácter humanos.

Cada una de esas nueve formas está caracterizada por una serie de cuestiones concretas, fijaciones, puntos de equilibrio, formas de estar en el mundo y de defenderse de él, y todas ellas están relacionadas entre sí, y todas ellas resultan en un modo de relación particular con los demás y con la realidad.

Fuente: http://pinterest.com/pin/110127153359575087/

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Es muy importante entender que este modelo es solamente eso, un modelo, que debe servir para orientarse uno mismo, si quiere seguir un camino de desarrollo personal. Es una herramienta más, no un fin, y sobre todo, no el único camino.

Se basa en hipótesis que no están contrastadas con la realidad, y mal utilizado puede llegar a ser un instrumento importante de manipulación y de control.

La suposición básica es que cada uno de nosotros nacemos de una determinada manera, lo que se llama esencia, y esa manera va quedando oculta a medida que crecemos y vamos desarrollando mecanismos de defensa y de formas de relación que creemos que nos posibilitarán que los demás nos acepten y nos quieran. Esos mecanismos de defensa conforman nuestro ego, nuestro carácter.

El camino de desarrollo personal propuesto es el trabajo de ese carácter, de ese ego, a fuerza de ir contra él, para desarmarlo, y por tanto, conseguir llegar a mostrar nuestra esencia.

Dónde termina el trabajo, dónde se encuentra la esencia, es algo a lo que el método no da respuesta. Se le suponen buenas cualidades, siempre, algo que resulta curioso, ya que en la naturaleza humana existe todo el espectro desde la maldad más absoluta a la bondad más absoluta.

Entrar en la rueda del trabajo personal con el eneagrama puede llegar a ser sumamente peligroso, sobre todo para aquellas personas que no son críticas por naturaleza. Les asignan un número y una forma de trabajo personal que, pasado el tiempo, se descubre como sumamente perjudicial, y en el mientras tanto, la persona se ha dedicado a “machacarse” literalmente, cualidades sumamente valiosas en ella, y que, quizá, simplemente hay que orientar de otra manera.

Es fundamental cuestionarse, preguntar, analizar, encontrar las incoherencias en todo método de desarrollo personal, y sobre todo, en éste, donde hay ya tanto gurú y tanto experto.

Cada una de las nueve formas de estar en el mundo está sustentada en un mecanismo de defensa profundo, muy profundo, oculto para la mayoría de nosotros. Si eso es así, ¿cómo es posible que alguien externo pueda identificarlo y decirte tú eres tal número?

Hay cuestiones que es necesario tratar con respeto, con miedo incluso, y ésta para mí es una de ellas. Nadie sabe bien cómo es un dos, o un cuatro, o un ocho, porque estamos trabajando con lo más profundo de una persona, sus sueños, sus dificultades, sus miedos, sus heridas, su alma en definitiva. Eso exige, como mínimo, respeto y sensibilidad, y no caer en la trampa de que como eres un dos, debes trabajar la humildad, por ejemplo.

Todo lo que sirva para conocer, para divulgar, está bien, lo que pasa es que, en la mayoría de los casos, esa divulgación es incompleta y muchas veces, errónea. ¿Qué hacer entonces?

Filtrar, analizar, ser críticos, observar a cada persona y observarnos a nosotros mismos, como un todo, como un misterio a comprender, si queremos, en su globalidad, no desde un número concreto, ya que ahí, en esa asignación, ya hemos perdido la posibilidad de aprehender gran parte de ese misterio…¿o no?

Lo que de verdad importa…

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Artículo redactado para el blog de la red de expertos Avalon.

Mucho se habla ahora y se escribe, sobre todo aquello que debe saber y debe cumplir el emprendedor.

Sobre toda la formación que le falta, y sobre todo lo que valoran los inversores. Sobre todas las cualidades y todas las competencias que, aparentemente, nos faltan, y que podemos suplir gracias a una cantidad creciente de servicios de formación y de entrenamiento.

Sin embargo, hay algo esencial que falta, o al menos, no lo veo a primera vista, y es una reflexión sobre lo que de verdad importa.

Desde mi punto de vista, lo que de verdad importa, es si se añade valor al mercado, y si el mercado está dispuesto a pagar por ese valor.

Sin eso, no hay nada. Sin posibilidad de ventas, no hay nada.

Ya podremos habernos entrenado en hacer el mejor “elevator pitch” o ser el mejor “storyteller” emprendedor, que como no vendamos, todo eso no nos servirá de nada.

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Es imprescindible, por nuestra propia supervivencia, entrenarnos en escuchar. Al mercado y sus necesidades. A su disposición a pagar por la satisfacción de esas necesidades, y a qué precio.

Y luego ver, si nosotros podemos ofrecer valor ahí, y a ese precio. Y si a ese precio, podemos levantar una empresa que genere caja.

Habiendo identificado eso, necesitaremos entrenarnos en ver cómo podemos ganar cuota en ese mercado, y para eso, vuelve a ser imprescindible, entrenarse en escuchar. En detectar las tendencias, los cambios de necesidades, los cambios de disposición a pagar.

Y para escuchar, es necesario tener canales abiertos. Es necesario estar callado. Es necesario observar. Es necesario posicionar un mensaje determinado. Y ese mensaje determinado es cada vez menos “mira qué bueno soy” y cada vez más “te he escuchado, te veo, y te puedo ayudar”

La sociedad va cambiando hacia una sociedad sin intermediarios, o con los intermediarios justos y necesarios para que pueda existir regulación. En esa sociedad, sobrevive el que es capaz de entender el valor que puede aportar, e identifica el nicho de mercado al que ese valor le sirve.

Desde mi punto de vista, eso es lo que de verdad, y cada vez más, importa.

Dejémonos de oír cantos de sirenas, y entrenémonos a fondo en escucharnos a nosotros mismos, para identificar nuestro talento y nuestro valor, y entrenémonos a fondo también en escuchar al mercado, sus tendencias, y las necesidades que pueden satisfacerse con un valor como el nuestro.

Todo lo demás, desde mi punto de vista, al menos en los momentos iniciales, está de más.

¿O quizá no?

El punto de vista propio

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Artículo redactado para el portal de conocimiento Qué Aprendemos Hoy:

Cada uno de nosotros miramos el mundo de una manera, con un punto de vista. Vemos determinadas cosas, y otras no las vemos. Nos enganchamos con determinadas personas, actitudes, comportamientos, palabras, emociones; y otras ni siquiera las percibimos.

Ese punto de vista se forma a medida que vamos creciendo, con lo que nos dicen los demás, y con nuestras experiencias vitales.

Es un filtro de la realidad, y al mismo tiempo, lo que nos permite experimentarla. Es por esa razón que vemos una parte, nunca la totalidad. Para ver la totalidad, tendríamos que hablar y colaborar con la mayor parte de las personas que pudiéramos, y aún así, seguiríamos teniendo acceso a una parte de la realidad.

El punto de vista propioEs en esto último, en lo que se sustenta una de las ventajas fundamentales del trabajo en equipo y de la colaboración y el consenso.

Entonces, con lo dicho, os preguntaréis, y ¿ya está?, ¿para eso un artículo que se titula “El punto de vista propio”?

Sí. Porque el punto de vista propio es otra cosa. Es un punto de vista que se trabaja, para ampliar el punto de vista adquirido, que es lo que he expuesto en las líneas precedentes. Entre uno y otro, hay una diferencia fundamental: la crítica, el poner en cuestión lo queveo, y cómo lo veo; lo que escucho, y cómo lo escucho; y lo que hago, y cómo lo hago.

Es decir, para pasar de un punto de vista adquirido a un punto de vista propio, tengo que trabajar la forma en la que veo, la forma en la que escucho, y la forma en la que hago las cosas. De esa manera, trabajo, por extensión, la forma de lo que veo, de lo que escucho, y la forma en la que hacen los demás las cosas.

Y os preguntaréis, ¿y para qué necesito pasar de uno a otro? ¿No es suficiente con el punto de vista adquirido? ¿Para qué necesito el punto de vista propio?

No es necesario; sin embargo;  es recomendable. Recomendable para todo aquél que quiera ganar libertad individualauto-dependencia que llama Jorge Bucay. Y sobre todo, para aquél que quiera ser más feliz.

¿Por qué?

Porque el punto de vista adquirido no deja de ser una serie de estrategias que hemos desarrollado desde que somos muy pequeños, en un afán por defendernos de lo que nos hace daño, y sobre todo, para que los demás nos quieran y nos acepten. Tienen un peso fundamental las “normas” que nos enseñaron nuestros padres, nuestros educadores, nuestra gente cercana, y tienen un peso también fundamental nuestros miedos y nuestros deseos.

Y aunque nada está dejado al azar en ese punto de vista adquirido, tampoco nada está accesible y manejable para nosotros. Es automático. Y muchas veces, ese automatismo nos hace dejar de ver, nos hace dejar de escuchar, y nos hace dejar de hacer, cosas que podrían ser buenísimaspara nosotros.

Trabajando el punto de vista propio, lo que conseguimos es tener la llave de ese automatismo, para elegir, para dibujar mejores caminos para nosotros mismos, y para ser más compasivos con los demás y con nosotros.

¿Qué significa ser compasivo con los demás y con nosotros mismos? Entender que lo que nos dice otro, o lo que hace, depende de su propio automatismo, y que dice mucho de él o de ella, y nada de nosotros. Y eso, os aseguro, que es una gran liberación…

¿Cómo se consigue ir adquiriendo un punto de vista propio? ¿Cómo creéis vosotros que se hace?

Diez cuestiones para reflexionar a la hora de emprender…

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Artículo redactado para el monográfico de Educaweb de Mujeres Emprendedoras:

Llevo emprendiendo casi toda mi vida, y si tuviera que definir mi perfil de alguna manera, diría que es ése: emprender y asumir riesgos, buscando más la superación del reto y del riesgo, que la obtención de una situación cómoda.

Haciendo una reflexión hacia atrás, y viendo las experiencias vividas desde la distancia, identifico diez cuestiones básicas que quizá puedan servir a alguien que quiere ser emprendedor/a, o que lo es, y que serían las siguientes:

1.- En la mayoría de las ocasiones, es fundamental entender, que el mayor riesgo para tu proyecto, eres tú mismo.

2.- Pregúntate si estás dispuesto a arriesgarlo todo por tu idea, porque la fuerza que emana de ese compromiso es vital para que el proyecto salga adelante.

3.- No te conformes con tu punto de vista sobre el proyecto. Pregunta, pregunta y pregunta, para obtener la mayor cantidad de puntos de vista posibles sobre el mismo. Lo harás mucho más fuerte, y tendrás una buena idea de cómo lo puede recibir el mercado.

4.- Reflexiona mucho, y largamente, sobre si tienes necesidad o no, de tener socios. Esto pasa por identificar el para qué necesitas el socio, o la socia, e identificar si aquello para lo que lo necesitas, lo tienes disponible de otra forma en el mercado. Los socios son otro de los mayores riesgos de un proyecto, sobre todo a corto y medio plazo.

5.- Identifica aquello que no se puede copiar de tu idea. Hoy en día, casi todo es copiable, salvo determinadas cuestiones, que, en general, van asociados a nosotros mismos, y a nuestra forma de entender, comprender, acceder, gestionar y razonar.

6.- No te preocupes por la copia. Aprende a ver cómo aprovechar la copia de tu idea y de tu proyecto para generar ventaja competitiva.

7.- Reflexiona mucho, y también largamente, sobre qué necesidades de verdad tienes en relación con la financiación. ¿Qué quieres financiar exactamente, y para qué?

8.- En el tema de la financiación, identifica las distintas opciones disponibles, y qué te exigen a cambio en cuanto a retorno, plazo, cesión en la capacidad de gestión, y cesión en la capacidad de decisión. Estas dos últimas cuestiones son casi más importantes que las dos primeras, ya que pueden hacer que entre tu proyecto, y la realidad que se cree, haya una distancia infinita.

9.- No te conformes con las opciones disponibles en cuanto a financiación. Reflexiona largamente sobre toda la cadena de valor de tu proyecto, sobre actividades conexas y complementarias que puedan generar caja, identifica grupos de interés que pueden ser favorables para introducir el proyecto a bajo precio, y sobre todo, diseña a partir de todo lo reflexionado tu propio mecanismo de financiación “ad hoc”, ahora hay herramientas y posibilidades para ello.

10.- Una de las mayores dificultades a las que hay que enfrentarse es a la soledad. Las decisiones las tomas tú, en soledad, aunque tengas socios, y aunque tengas colaboradores. Busca mentores, personas que te puedan ayudar a reflexionar sobre tu proyecto, que te muestren caminos y alternativas, que te escuchen. Existen muchas personas con experiencia que pueden ayudarte, y son una de las mejores opciones para lidiar con la soledad.

De todos los puntos mencionados, quisiera hacer un especial hincapié en el primero. Muchas veces nos pasa desapercibido, pero nosotros somos, casi siempre, los mayores riesgos para nuestro propio proyecto.

Nuestro carácter, nuestra formación, nuestras habilidades y nuestra autoimagen, autoestima y seguridad, son fundamentales. Si para un directivo la gestión del ego es obligatoria, para el emprendedor se vuelve absolutamente necesaria. La pregunta fundamental es: ¿quiero que salga adelante el proyecto, aunque sea sin mí? ¿O es el proyecto un vehículo para mi ego?

Que respondamos que sí a la primera pregunta, lo único que indica es que, de verdad, creemos en el proyecto, lo dejaríamos todo por él, y eso indica que estamos en el buen camino, ya que sabremos identificar si nosotros somos un obstáculo para el desarrollo del mismo, o no.

En este punto es fundamental entender que hay una distancia infinita entre nosotros, y nuestro proyecto. Nuestro proyecto tomará personalidad propia, a través de la personalidad jurídica, y desde ese momento, todos nuestros esfuerzos deben estar destinados a respetar, cuidar, poner en valor, y hacer crecer, esa personalidad jurídica. Ese es el compromiso y la responsabilidad que adquiere el emprendedor, y eso es, precisamente, lo que hace que el emprendedor sea, con algunas excepciones, el factor de mayor riesgo para el proyecto.

No somos buenos en todo, ni somos especialistas en todo. Tenemos que tenerlo claro, y tenemos que identificar si lo que estamos haciendo nosotros, hace bien, o no, a esa personalidad jurídica, y caso de no hacerle bien, ser lo suficientemente honestos y buscar otra persona u otra entidad, que sí pueda hacerlo bien. De no hacerlo, el proyecto no saldrá, o saldrá con un mínimo en relación con lo que podría llegar a ser.

¿Estamos todos dispuestos a eso? Ésa es, para mí, la verdadera clave de todo. Si estamos dispuestos, casi todo lo demás, lo podemos conseguir…

 

Reflexionando sobre la búsqueda de financiación de un emprendedor

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Artículo escrito para la red de expertos Avalon

Uno de los principales caballos de batalla, sino el principal, para un emprendedor, es la obtención de financiación.

Y digo de financiación, y no de financiación de su proyecto, porque ahí ya entramos en materia de once varas. Cuando hablamos de financiación, ¿de qué estamos hablando? ¿y para qué?

Son dos preguntas importantes, porque parece que el “monstruo” de la falta de financiación va a ser uno de nuestros mayores obstáculos, y quizá, ni es tal monstruo, y ni siquiera es un obstáculo.

Contestadas, en una primera vuelta, habría que seguir preguntando, ¿para lo que lo necesito, qué fuentes disponibles de dinero hay? ¿A qué me obligan esas fuentes, qué gano y qué pierdo?

Responder esas dos preguntas siguientes no es baladí. Requiere un esfuerzo grande de reflexión y de análisis, que requiere de nosotros el tener claro una serie de cuestiones fundamentales:

a)      Qué retorno me piden a cambio

b)      En qué plazo

c)       Qué supone para mí en cuanto cesión en la capacidad de gestión

d)      Qué supone para mí en cuanto cesión en la capacidad de decisión

La mayoría de las veces nos fijamos en las dos primeras, y obviamos, a veces porque ni siquiera le damos importancia, las dos segundas, que son fundamentales, y mucho más importantes que las dos primeras.

Imagen1Cada opción actualmente disponible en el mercado, tiene valores diferentes para cada una de las cuatro, y sopesarlas detenidamente, para ver cuál es, al final, el beneficio y el coste de cada opción, tanto para el proyecto, como para nosotros, es un ejercicio obligatorio.

La experiencia indica que, la mayoría de las veces, no hay una opción perfecta, todas tienen inconvenientes, y aquí entonces, propondría lo siguiente: ¿por qué conformarse con las opciones disponibles? ¿por qué no diseñar una para nosotros, “ad hoc”, que pueda ser razonable en términos de beneficio/coste?

Para poder hacer eso, tenemos que pasar a reflexionar sobre el proyecto, punto por punto de la cadena de valor, pensarlo del derecho y del revés, pedir opiniones, verlo desde fuera, desde otras perspectivas, para identificar dónde se puede generar rendimiento de forma fácil y dónde no, qué puntos pueden ser autofinanciados y qué puntos no; qué grupos de interés pueden estar a nuestro favor, y cuáles pueden convertirse en fuentes de financiación; qué actividades conexas y complementarias se pueden desarrollar fácilmente y convertirse también en generadoras de caja, y así sucesivamente.

Hecho este análisis, debiéramos volver al principio, y preguntarnos de nuevo, ¿qué quiero financiar? ¿para qué? ¿qué fuentes disponibles hay? ¿qué me implica el asumir esas fuentes? Y así sucesivamente, hasta llegar a tener meridianamente claro cuáles son los límites de generación de caja de nuestro proyecto, nuestras verdaderas necesidades, los compromisos que somos capaces de aceptar en base a eso, y nuestros límites en cuanto cesión de gestión y de decisión.

Existe dinero disponible para invertir, y existen los buenos proyectos en los que invertir. Y existen ya, casi infinitas formas de poder llevar a cabo esas inversiones. Lo que se necesita, para que de verdad se lleven a cabo, es recorrer la distancia existente entre un punto y otro, y muchas veces, esa distancia se diluye, diseñando un mecanismo “ad hoc”. Quizá antes, era más difícil, pero ahora, cada vez está en nuestra mano, poder acceder a inversores en cualquier parte del mundo, si hemos hecho, y bien, nuestros deberes. Inversores, además, que no piden un retorno demasiado elevado, y no piden que cedamos gestión, ni que cedamos decisión. No dejemos que nos asuste el “monstruo” de la financiación. Es sólo un mito, ¿o no?

Los muros existen por alguna razón; no están para dejarnos afuera, sino para darnos la oportunidad de mostrar hasta qué punto deseamos algo. Están para detener a los que no lo desean lo suficiente. R. Pausch

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