Artículo escrito para el blog de Avalon, la red de expertos

Hoy en día casi todo se puede copiar. Esto es algo que hay que tener muy presente, de cara a todo aquello que presentemos como nuestra propuesta de valor al mercado.

Habrá muchas veces en las que, nuestras ideas, buenas, serán copiadas por empresas más grandes, más rodadas, más introducidas en el mercado, con mayores facilidades para introducir algo novedoso en el mismo.

¿Cómo protegerse de eso?

Muchos emprendedores no cuentan sus ideas, no van a reuniones de networking, no escriben artículos ni publican blogs, no hacen marketing en las redes sociales. Todo, de cara a que no se copien sus ideas. Y desde mi punto de vista, una mala opción, ya que hoy en día, estas herramientas son casi imprescindibles.

Otros emprendedores comienzan procesos de obtención de patentes, de registro de ideas, de proyectos. Esto tampoco es ni bueno ni malo. Recomendable y obligatorio en algunos casos, y menos recomendable y no obligatorio en otros.

549218_10151264368341507_14932804_nDesde mi punto de vista, lo que sí debe ser obligatorio para un emprendedor es preguntarse qué es lo que nadie le puede copiar. Porque he dicho que se puede copiar casi todo, no todo.

Creo que es una pregunta imprescindible, sumamente necesaria para poder enfrentarse al reto de proponer valor al mercado, y descubrir seis meses más tarde, que empresas consolidadas han asumido esa propuesta de valor, y el mercado se la compra.

Junto con esa pregunta imprescindible, va unida otra. ¿Qué me pasa a mí y a mi propuesta de valor, cuando ésta se copia?

Desde las respuestas a estas preguntas, debe, desde mi punto de vista, trazarse la estrategia de llegada al mercado, porque ya descuentas que te van a copiar, todo aquello que es copiable.

¿Y qué es eso que no es copiable? Depende en cada caso, pero hay algo que nunca falla: cómo hacemos nosotros las cosas, cómo generamos las ideas, cómo negociamos, cómo, personalmente, llegamos al mercado. Nosotros, como personas, con una forma propia
de hacer, no somos copiables. Se pueden copiar las ideas, pero no se pueden copiar las personas.

Así que, reflexionemos, ¿qué es aquello de nosotros que es genuino, singular, único, e irrepetible? Sobre esto, en mi opinión, reside el primer pilar de nuestra verdadera ventaja competitiva, como emprendedores.

El segundo pilar reside en cómo hacer de la copia por el mercado, una ventaja competitiva, y hay mil formas de hacerlo: dejando que te copien, identificando los mensajes claves, dejando que se genere mercado, por otros, un mercado que a nosotros nos costaría generar mucho tiempo y dinero; observando las dificultades que se encuentran, observando las estrategias; utilizando a los que copian como elemento con el que competir (ya se sabe que una de las mejores herramientas que te ayuda a definirte, es un “enemigo”), etc. etc. etc.

No pensemos, como emprendedores, desde mi punto de vista, que no nos podemos permitir que nos copien, y por ello dejemos de participar en actividades que son sumamente necesarias a día de hoy, como el networking o las redes sociales. Pensemos, más bien, cómo generar ventaja competitiva, partiendo de la base de que nos van a copiar…y queremos que nos copien…hasta donde se puede…¿o no?